Los expertos reunidos en Salamanca van a elaborar un documento con una serie de pautas de uso para este tipo de medicamentos, que muchas veces se utilizan, según el profesor Muriel, “en problemas para los que no están indicados, se sustituyen por otros igual de eficaces pero con más efectos secundarios o se administran en intervalos de tiempo mayores que los de su vida media”. Además, en la mayoría de estos casos no se logra mitigar el dolor. Todo esto se contrapone al hecho de que en España se dispone de un excelente arsenal terapéutico contra el dolor, “actualmente hay muchos y muy buenos fármacos, y muy pocos de los que puedan aparecer aportarían grandes innovaciones”, según Muriel. Por su parte, el doctor Alberto Camba, presidente de la Sociedad Española del Dolor (SED), entidad que participa en este evento, ha señalado que “el mal uso de los medicamentos contra el dolor se debe fundamentalmente a la falta de información que padecen los profesionales que los utilizan”. Y ha añadido que el dolor crónico “debe empezar a ser considerado una enfermedad y, como tal, hay que tratarlo”, para ello, “este problema requiere mayor atención por parte de las autoridades sanitarias”. Según datos aportados en la quinta edición de esta reunión, un once por ciento de la población española padece dolor crónico y, en muchos casos, se tarda una media de cuatro a cinco años hasta que se acude a una unidad especializada. Además de ser necesario un mejor conocimiento del manejo de analgésicos de acción central, “faltan unidades de dolor completas en hospitales importantes, además de un enfoque multidisciplinar en el abordaje de este problema”, destaca Esteban Martínez, coordinador de actividades de la Fundación Grünenthal. “Es de esperar que temas tan apasionantes como la genética, a los que nuestra fundación está dedicando importantes recursos, permitan eliminar mejor el dolor”. |
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