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La sensibilidad química múltiple (SSQM ) es una enfermedad crónica provocada por el exceso de productos tóxicos vertidos en el medioambiente, así como de aquellos otros químicos que forman parte de nuestra vida cotidiana. Su carácter es multisistémico, por lo que se desencadenan muy variados síntomas y supone una reducción muy importante de la actividad cotidiana.
M. Fortes /
Sin embargo, ante el desconocimiento de la enfermedad y la falta de asistencia sanitaria y social en la que se consideran los afectados se realiza actualmente una campaña de firmas on-line con la que se pretende concienciar a autoridades y ciudadanía sobre la sensibilidad química múltiple. Francisca Gutiérrez Clavero es presidenta de ASQUIFYDE (Asociación de afectados por los Síndromes de Sensibilidad Química Múltiple, Fatiga Crónica, Fibromialgia y para la Defensa de la Salud Ambiental). diarioDirecto: ¿Qué es la Sensibilidad Química Múltiple? Respuesta: El Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple entra dentro del grupo de las conocidas como enfermedades ambientales. Para definir la enfermedad solemos citar al dr. Pablo Arnold Llamosas, especialista en medicina interna, inmunología, toxicología y en medicina ambiental quien afirma que “El término Síndrome de Sensibilidades Químicas Múltiples (MCS) fue propuesto por Cullen (1987), quien definió el cuadro como “… un desorden adquirido caracterizado por síntomas recurrentes, referibles a múltiples sistemas orgánicos, que ocurre en respuesta a la exposición demostrable a múltiples compuestos químicamente no relacionados, en dosis muy por debajo de aquellas que en la población general comienzan a tener efectos dañinos”.” 1) Los síntomas son reproducibles con la exposición 2) La condición es crónica 3) Los síntomas aparecen a bajos niveles de exposición 4) Evitar las sustancias implicadas implica un mejoramiento Además, una vez que el síndrome se ha iniciado, se reporta frecuentemente un fenómeno de propagación, por el cual la sensibilidad química se generaliza y aparece entonces sensibilidad a otros químicos, comidas y medicaciones que anteriormente eran bien tolerados. Existe una clasificación de cuatro grupos diferentes de afectados por el síndrome de sensibilidad química múltiple: 1) El paciente aislado, con una exposición heterogénea a bajos niveles de químicos en su hogar y ámbito laboral. 2) Habitantes de edificios “cerrados” (principalmente mujeres), expuestos fundamentalmente a gases provenientes de los materiales de construcción y equipo de oficina, perfumes y humo de tabaco. 3) Trabajadores industriales (primariamente hombres), con exposiciones agudas (de alto nivel) y crónicas a diversos químicos. 4) Miembros de una comunidad contaminada (de ambos sexos y cualquier edad) con exposiciones a aire y agua contaminados en distinto grado, por mal manejo de la basura, uso extendido de pesticidas o desechos industriales. Por otra parte, según los doctores Joaquín Fernández Solá (especialista en medicina interna) y Santiago Nogué Xarau (especialista en toxicología) del Hospital Clínico de Barcelona, afirman que “Más del 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos ambientales. En un 5% de sujetos, estos procesos de sensibilización son claramente patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo, y generan manifestaciones locales o sistémicas, frecuentemente crónicas y persistentes”. Así, según estos testimonios médicos podemos decir que existen un 15% de la población afectada en distintos niveles, aunque una gran parte de los afectados no están diagnosticados por el desconocimiento existente respecto a esta patología; ya que los síntomas no suelen relacionarse con aspectos químicos ambientales: dolores de cabeza, rechazo a ciertos olores, dermatitis, trastornos gastrointestinales, rinitis… El síndrome de sensibilidad química múltiple se solapa frecuentemente a la fibromialgia y al síndrome de fatiga crónica. dD: ¿Cuáles son sus síntomas? R: Los síntomas más importantes son dolor generalizado, fatiga y cansancio. Sin embargo son numerosos los síntomas que se pueden superponer como dolor al tragar, afonía, disnea, palpitaciones, desorientación, confusión, trastornos cognitivos, pérdida de memoria, hipersensibilidad olfativa, debilidad muscular, náuseas, vómitos, molestias oculares, ansiedad, angustia, mareo, vértigo, inestabilidad, alteraciones del sueño… dD: ¿Por qué nace la necesidad de realizar una campaña de recogida de firmas para ayudar a los pacientes con síndrome de sensibilidad química? R: Esta campaña ha surgido a consecuencia de la desprotección sanitaria, jurídica, laboral, social y familiar en la que nos encontramos los afectados españoles debido a la falta de reconocimiento oficial como patología con entidad propia y al desconocimiento existente; lo que nos diferencia claramente del resto de enfermos. Consideramos que se vulneran gravemente los derechos que nos otorga la Constitución en materia de salud y bienestar social. dD: ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que tienen que hacer frente los pacientes? R: Sin lugar a dudas al aislamiento, la incomprensión, la falta de recursos, la ignorancia o desinformación social, la dificultad diagnóstica y los tratamientos específicos que requiere este síndrome. Existe una gran falta de conciencia en la sociedad respecto al mundo químico que nos rodea. Vivimos en una sociedad inmersa en químicos, los mismos que están produciendo el calentamiento global del planeta; donde el interés económico, hoy por hoy, predomina sobre el bien de la salud pública. Si la tierra, la flora y la fauna se están viendo afectadas, ¿cómo no lo va a estar el ser humano? El planeta y las personas hemos perdido la capacidad de adaptación frente a los vertidos tóxicos, entre otras cosas porque se han multiplicado de forma alarmante en un espacio muy corto de tiempo. No hemos tenido ni tan sólo la posibilidad de tener un teórico periodo de ajuste.
dD: ¿Cómo se desarrolla su vida diaria? ¿Qué limitaciones encuentran? R: Como la única terapia eficaz y permanente que tenemos es evitar los químicos ambientales vivimos la mayor parte de nuestro tiempo en un aislamiento casi absoluto. Por otro lado, la fatiga y el dolor hacen que nuestro rendimiento, en algunos casos, baje a los niveles mínimos necesarios para cubrir nuestras necesidades vitales cotidianas: aseo, comer, acudir a consultas médicas y poco más. Esto limita de forma exhaustiva nuestra actividad cotidiana. Por las mañanas, tenemos que comprobar al abrir las ventanas que no haya ningún olor indicador de la presencia de algún químico que provenga del exterior y que pueda suponer un peligro para nosotros. Sin embargo, hay ocasiones en las que nos encontramos con químicos inodoros que nos afectan igual, el olor es simplemente una pista identificativa de la posible presencia de químicos ambientales. No siempre es posible ducharnos cuando nos levantamos por falta de fuerzas, en momentos de crisis incluso necesitamos ayuda de terceros. Tenemos que esperar durante algunas horas hasta desentumecer las articulaciones y recuperar un mínimo de energía para hacer frente al aseo diario. Debemos utilizar champús y jabones especiales, a veces fabricados expresamente para nosotros, exentos de químicos artificiales y aromas. Algunos afectados debemos poner filtros de agua para que la cal, el cloro y los sedimentos del agua no nos produzcan una reacción. Salvo alguna marca excepcional, los cosméticos que usualmente veníamos utilizando anteriormente a la enfermedad contienen sustancias tóxicas para nuestros organismos. Optamos por aceites biológicos como rosa mosqueta, almendra o sésamo. Su uso dependerá del nivel de tolerancia de cada persona. Las mujeres utilizamos algún tipo de maquillaje sólo en fechas excepcionales y siempre de origen vegetal y con el mínimo de químicos posibles. Por supuesto no podemos hacer uso de tintes, lacas, espumas ni suavizantes para el pelo. Normalmente venimos usando un poco de vinagre, mascarillas hechas por nosotras mismas con elementos biológicos y otras alternativas naturales, aunque hay pacientes que no toleran ni eso. Toda la ropa de hogar, la nuestra y la de nuestros familiares debe lavarse, o bien con bicarbonato o bien con jabones ecológicos especiales. Nuestras casas tienen que estar lo más limpias posibles a nivel químico. Esto implica prescindir de objetos de decoración, cuadros, alfombras… Nuestros dormitorios suelen tener una cama (el mejor colchón son mantas de algodón orgánico, que podemos lavar a menudo y que no contienen químicos ni elementos sintéticos) y un purificador de aire para químicos. Prescindimos de muebles auxiliares y aquellos que son imprescindibles se aconsejan que sean de cristal y acero inoxidable. El resto de la casa tiene que mantenerse también absolutamente aséptica de químicos: tejidos de tapicería, cortinas, lacas de puertas, frentes y forrados de armarios, madera de aglomerado donde abundan los disolventes… Después de la ventilación cerramos todo herméticamente y ponemos en marcha los purificadores prácticamente las 24 horas del día. El aire acondicionado normalmente no es tolerado por los enfermos y la calefacción, incluso el calor azul, presenta problemas en algunos casos. Pintamos nuestras casas con pinturas ecológicas y aún así tenemos que permanecer un tiempo fuera para que los olores se volatilicen. No podemos hacer uso de cocina de gas y los calentadores de agua tienen que estar situados en zonas bien ventiladas, con ventiladores y tubos que lleven el humo lo más lejos posible de la casa habiendo hecho previamente un estudio del viento predominante. Todos los alimentos que consumimos deben de ser ecológicos al 100% e incluso dentro de los ecológicos no se aconseja consumir alimentos envasados, en conservas o en latas.
No podemos recibir visitas en casa salvo que vengan descontaminadas de químicos. A pesar de estas precauciones, nos suceden con frecuencia “accidentes químicos”: obras públicas en la periferia de nuestro domicilio, fumigaciones en chalets privados o en jardines públicos, desinfectación de establecimientos públicos, ropa tendida de vecinos lavada con jabones agresivos y suavizantes con gran cantidad de químicos… Todas estas sustancias nos intoxican y hacen saltar las alarmas en nuestro organismo pudiendo llegar a provocar graves trastornos. Podemos salir al exterior cuando nos encontramos con las fuerzas suficientes y no divisamos un riesgo fuera de los habituales. Debemos utilizar mascarillas para químicos, ya que el ambiente que se respira en la calle es normalmente tóxico debido fundamentalmente a los hidrocarburos de los coches, camiones y motos. No podemos acudir a un hospital o un centro de salud sin vivir luego las consecuencias, ya que son ambientes realmente no aconsejados para nosotros. Se utilizan desinfectantes, medicaciones volátiles y se realizan fumigaciones y desinfectaciones periódicas… cuando estamos enfermos no tenemos a donde acudir sin correr un riesgo y esto por dos motivos: la falta de preparación de los profesionales de la salud que nos atienden y la carencia de espacios preparados para un enfermo con síndrome de sensibilidad química múltiple. dD: ¿Cómo acogen en su entorno la enfermedad? R: Al principio todo el entorno, incluido el familiar, cree que padecemos una patología psiquiátrica. Ante nuestra insistencia, y después de pasar un vía crucis de consultas, pruebas y especialistas (que suele durar años), cuando llegamos al diagnóstico definitivo empieza tal vez la fase más dura: la de aprender a vivir con la enfermedad intentando conseguir la mejor calidad de vida posible. Las personas que conviven con nosotros deben descontaminarse con una ducha y cambio de ropa cuando llegan de la calle antes de acercarse a nosotros. No pueden utilizar los productos químicos que hay normalmente en el mercado, deben usar los nuestros. Esto a veces plantea problemas, ya que nos encontramos en una sociedad de consumo que descalifica a todo aquel que no se cuelga encima las etiquetas de moda. Los familiares más alejados, normalmente y salvo excepciones, dejamos de verlos; ni siquiera para Navidad, bodas u otras celebraciones. En el entorno laboral también es muy difícil. El síndrome de sensibilidad química produce, además del dolor y la fatiga, trastornos cognitivos que pueden ser importantes. Personas que han tenido una trayectoria profesional brillante de repente dejan de serlo y se encuentran ante la tesitura de no poder leer si quiera un párrafo seguido o ser incapaces de entenderlo. Los ruidos, los olores, los sonidos, los cambios de temperatura, el aire acondicionado… provocan malestar y desencadenan una desestabilización del organismo. Además, en el ámbito profesional nos convertimos en personas que difícilmente pueden hacer frente a una vida laboral estable; especialmente aquellas que en su tarea cotidiana tienen contacto con químicos (productos de limpieza, de peluquería, fumigaciones, tinta, papel…). En el mejor de los casos, cuando la afectación no es severa, se consigue una adaptación de los lugares de trabajo para que la persona pueda seguir teniendo una vida normal pero el paciente tiene que luchar mucho para poder conseguir esa adaptación, ya que se trata de una enfermedad aún no reconocida oficialmente. Socialmente el aislamiento es prácticamente total. Salir a comprar, ir a un médico, hacer gestiones, ir a un cine, teatro, restaurante, cafetería o cualquier cosa que nos ponga en contacto con ámbitos frecuentados por muchas personas se convierte en una hazaña. A veces la llevamos a cabo, pero siempre siendo conscientes de que durante los días siguientes, al haber entrado en contacto con esas sustancias, nuestra salud empeorará y seguramente deberemos aislarnos y hacer reposo absoluto para recuperarnos y volver a nuestros mínimos de “normalidad”. Salir con una mascarilla para químicos supone para quien la lleva un esfuerzo de desinhibición, ya que evidentemente llama la atención por la calle. En ocasiones es motivo de burla por parte de algunos ciudadanos, y otras veces rehúyen el contacto temiendo que padezcamos algún tipo de enfermedad contagiosa, actitud fruto del desconocimiento. dD: ¿Con qué apoyos cuentan? No podemos ser equiparados a cualquier enfermo. Somos nosotros quienes, con nuestras economías domésticas, hacemos un largo recorrido en la medicina privada y en las medicinas alternativas en busca de diagnóstico y cuidados paliativos. Esto supone, para quien se lo puede permitir, una gran merma –cuando no la ruina- de la economía familiar.
dD: ¿Cómo puede diagnosticarse la enfermedad? ¿De qué asistencia médica disponen? Actualmente en España hay un sólo centro sanitario público, del que yo tenga referencia, que tenga capacidad para diagnosticar y tratar paliativamente el síndrome de sensibilidad química múltiple: el Hospital Clínico de Barcelona desde su unidad de toxicología y desde la unidad de fatiga crónica. El resto entra en el ámbito de la medicina privada. Para poder llegar ahí hay listas de espera de hasta dos años. Y naturalmente antes el paciente debe sospechar que probablemente padezca esta patología, desconocida por parte de la mayoría de profesionales de la salud, especialmente en atención primaria, lo cual implica realizar un recorrido interminable de especialistas antes de llegar al lugar adecuado. dD: Esta enfermedad aún no ha sido reconocida en España ¿Por qué?¿En qué situación se encuentran los pacientes españoles en relación con un contexto internacional? R: En España sólo se hace referencia al síndrome de sensibilidad química múltiple en la nota técnica de Prevención 557/2000 del Ministerio de Trabajo. Muy excepcionalmente se han concedido bajas por este motivo. Al hacer referencia a esta nota de trabajo se incluye como accidente de trabajo y las sentencias, salvo excepciones, se dictan en base a patologías asociadas y no como consecuencia de padecer directamente el SSQM. Al tratarse de una enfermedad emergente, no está reconocida en muchos países. Sin embargo, los enfermos españoles nos encontramos a años luz de EEUU, Canadá o Alemania, países donde tiene un reconocimiento. En el manifiesto de recogida de firmas, solicitamos que se siga el modelo alemán, porque se trata de uno de los más completos. En Alemania el SSQM tiene pleno reconocimiento oficial, se realizan actividades preventivas, programas de formación de profesionales y existen líneas de investigación avanzadas; existen incluso viviendas adaptadas para los enfermos de SSQM y sus familias. Esto evita que se produzcan desestructuraciones familiares al tener que estar el paciente a menudo en lugares ambientalmente limpios alejado de los suyos, lo cual añade un sufrimiento emocional. dD: ¿Afecta esta enfermedad a algún colectivo especialmente?¿Es curable? R: Hay colectivos que tienen más probabilidades de desarrollar esta patología: sector de la limpieza, jardinería, profesionales de la salud, peluquerías, grandes almacenes, industrias químicas, todo ello a consecuencia de los lugares donde desempeñan sus actividades profesionales. Las amas de casa también, ya que en la limpieza del hogar se suelen utilizar muchos químicos tóxicos, en ocasiones incluso realizando mezclas tóxicas, por ejemplo: lejía y amoniaco. Se trata de una enfermedad crónica donde el paciente, intentando realizar un control ambiental de su hábitat y de su forma de vida, puede llegar a mejorar sus síntomas. Pero este trabajo ambiental no depende exclusivamente del afectado, ahí es donde intervienen los familiares, la sociedad, los profesionales de la salud y los políticos responsables de la calidad ambiental del aire y de la sanidad pública. dD: ¿Considera que la sociedad los valora o los discrimina? R: Salvo excepciones nos ven como enfermos “raros”. Confunden el síndrome de sensibilidad química con un problema alérgico o a veces nos tachan de enfermos mentales. Cuando contamos la realidad que vivimos les parece de ciencia ficción. dD: ¿Qué mensaje le trasmitiría a la sociedad? R: Esta enfermedad es consecuencia clara de una forma de vida que es insostenible y que además es responsable del cambio climático. Es el resultado del uso y abuso que se ha venido haciendo durante las últimas décadas de los químicos. Esto nos está llevando a una situación intolerable a todos los niveles; de hecho este año la OMS ha dedicado el Día Mundial de la Salud a “Salud y Cambio Climático”. Además, considero que habría que preguntarles a los responsables de esta situación ¿qué sociedad del bienestar enferma a sus ciudadanos y además no les reconoce la patología? Tal vez molestamos porque somos la punta visible del iceberg de algo que no funciona desde hace ya demasiado tiempo. Sin embargo, somos los ciudadanos los que tenemos la responsabilidad de atajar el problema. El compromiso de la sociedad es de vital importancia. Debemos dejar de llevarnos por mensajes seductores de consumo, exigir una alimentación exenta de químicos, erradicar los edificios enfermos y pedir viviendas humanizadas, buscar alternativas al problema de los hidrocarburos, llevar un tipo de vida menos competitivo… en resumen, abogar por la sostenibilidad, por una vida más humana y de calidad e intentar llevar a la práctica estas premisas al máximo dentro de las medidas de nuestras posibilidades. Los afectados por esta enfermedad ya no podemos remediarlo porque de momento es crónica e incurable; sin embargo, nos preocupa en gran manera lo que pueda suceder con nuestros hijos y las generaciones futuras, ya que, según estudios recientes, la carga tóxica de las madres se transmite a los hijos y según los científicos que trabajan en el tema, no sabemos qué puede suceder. Los afectados por el síndrome de sensibilidad química múltiple necesitamos soporte. Pueden ayudarnos con su firma apoyando el manifiesto que hemos presentado ante el Ministerio de la Presidencia, el ministro de Sanidad y el Defensor del Pueblo pinchando en este enlace: http://www.firmasonline.com/1Firmas/prefirm.asp?C=1584
FUENTE: Diario Directo
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Textos aprobados por el Parlamento Europeo , 4 de Septiembre de 2008.
– Vista la Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo y al Comité Económico y Social Europeo titulada “Revisión intermedia del Plan de Acción Europeo sobre Medio Ambiente y Salud 2004-2010″ (COM(2007)0314),
– Vista su Resolución de 23 de febrero de 2005 sobre el Plan de Acción Europeo sobre Medio Ambiente y Salud (2004-2010)(1) ,
– Visto el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de 27 de julio de 2007, titulado Principles for Evaluating Health Risks in Children Associated with Exposure to Chemicals (Principios para la evaluación de riesgos para la salud de los niños vinculados a la exposición a productos químicos),
– Vistos los artículos 152 y 174 del Tratado CE, que abogan por un alto nivel de protección de la salud humana y del medio ambiente,
– Vista la Decisión no 1350/2007/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2007, por la que se establece el segundo Programa de acción comunitaria en el ámbito de la salud (2008-2013)(2) ,
– Visto el artículo 45 de su Reglamento,
– Visto el informe de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (A6-0260/2008),
A. Considerando con interés que, desde 2003, la Unión Europea basa su política de protección de la salud en una colaboración muy estrecha entre los ámbitos de la salud, el medio ambiente y la investigación, lo que permite esperar, en un futuro próximo, la puesta en marcha de una estrategia europea coherente e integrada en materia de salud medioambiental,
B. Considerando que los principales ejes de acción de la Unión en el marco de su primer Plan de acción europeo de medio ambiente y salud (2004-2010) (COM(2004)0416), es decir, preparar los indicadores, desarrollar una vigilancia integral, recopilar y evaluar los datos pertinentes y multiplicar la investigación, permitirán una mejor comprensión de las interacciones entre las fuentes de contaminación y los efectos sanitarios, pero que son claramente insuficientes para reducir el número creciente de enfermedades vinculadas a factores medioambientales,
C. Considerando que es casi imposible elaborar un balance intermedio de dicho plan de acción, habida cuenta de que no persigue ningún objetivo claro y cifrado y de que su presupuesto global es difícil de determinar y claramente insuficiente para garantizar su promoción eficaz,
D. Considerando que, dado que el programa de salud pública (2008-2013) tiene como objetivo principal actuar sobre las determinantes tradicionales de la salud, como la alimentación, el tabaquismo y el consumo de alcohol y de drogas, el presente Plan de acción (2004-2010) debería centrarse en los nuevos retos sanitarios y abordar además los factores medioambientales determinantes que afectan a la salud humana, tales como la calidad del aire exterior e interior, las ondas electromagnéticas, las nanopartículas y las sustancias químicas muy peligrosas (sustancias carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción (CMR), perturbadores endocrinos), así como los riesgos sanitarios derivados del cambio climático,
E. Considerando que las enfermedades respiratorias son la segunda causa de mortalidad, incidencia, prevalencia y gasto en la Unión, que constituyen la principal causa de mortalidad infantil en los niños menores de cinco años y que siguen desarrollándose, en particular, a causa de la contaminación del aire exterior e interior,
F. Considerando que la contaminación atmosférica, principalmente relacionada con las partículas finas y el ozono a nivel del suelo, constituye una importante amenaza para la salud, al afectar al correcto desarrollo de los niños y causar una disminución de la esperanza de vida en la UE(3) ,
G. Considerando que, en lo relativo a la salud urbana ambiental, en particular la calidad del aire interior, la Comunidad, respetando los principios de subsidiaridad y proporcionalidad, debe reforzar sus acciones contra la contaminación doméstica, habida cuenta de que el ciudadano europeo pasa una media del 90 % de su vida dentro de los hábitats,
H. Considerando que las Conferencias Ministeriales de la OMS de 2004 y 2007 sobre medioambiente y salud han señalado los vínculos que existen entre la compleja influencia combinada de los contaminantes químicos y algunas alteraciones y enfermedades crónicas, en particular de los niños; considerando que estos datos también constan en los documentos oficiales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y del Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química (FISQ),
I. Considerando que cada vez son más numerosos los datos científicos que indican que determinados tipos de cáncer, como el cáncer de vejiga, de huesos, de pulmón, de piel, de mama y otros, se deben no sólo a los productos químicos, las radiaciones y las partículas en suspensión en el aire, sino también a otros factores medioambientales,
J. Considerando que, junto a esta evolución problemática en materia de salud medioambiental, en los últimos años han aparecido nuevas enfermedades o síndromes de enfermedades, tales como la hipersensibilidad química múltiple, el síndrome de las amalgamas dentales, la hipersensibilidad a los campos electromagnéticos, el síndrome de los edificios enfermos o el déficit de atención con hiperactividad (Attention deficit and hyperactivity syndrome ) en los niños,
K. Considerando que el principio de precaución está expresamente incluido en el Tratado desde 1992 y que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, en numerosas ocasiones, ha precisado el contenido y el alcance de este principio de Derecho comunitario como uno de los fundamentos de la política de protección de la Comunidad en el ámbito del medio ambiente y la salud(4) ,
L. Considerando el carácter extremadamente obligatorio, e incluso inaplicable, de los criterios contemplados por la Comisión en su Comunicación de 2 de febrero de 2000 sobre el recurso al principio de precaución (COM(2000)0001),
M. Considerando la importancia del control biológico humano como herramienta de evaluación del nivel de exposición de la población europea a los efectos de la contaminación, así como la voluntad expresada por el Parlamento en el apartado 3 de la citada Resolución de 23 de febrero de 2005, así como en las conclusiones del Consejo de Medio Ambiente de 20 de diciembre de 2007, de poner en marcha cuanto antes un programa de control biológico a escala de la Unión,
N. Considerando que es sabido que el cambio climático puede desempeñar un papel importante en el aumento de la gravedad y la incidencia de algunas enfermedades y, en particular, que la frecuencia de las olas de calor, las inundaciones y los incendios naturales, que constituyen los desastres naturales más frecuentes en la Unión, pueden causar enfermedades, condiciones sanitarias deficientes y muertes adicionales, y reconociendo al mismo tiempo el impacto positivo en la salud de las medidas de mitigación del cambio climático,
O. Considerando que el cambio climático es un importante factor que repercutirá en la salud humana causando, entre otros, un aumento de determinadas enfermedades infecciosas y parasitarias, debido principalmente a la variación de la temperatura y la humedad y a sus efectos en los ecosistemas, la fauna, la flora, los insectos, los parásitos, los protozoos, los microbios y los virus,
P. Considerando que la Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas(5) y las correspondientes directivas de desarrollo establecen normas claras para la conservación y el restablecimiento de un medio acuático sano,
Q. Considerando que la medicina del medio ambiente es una nueva asignatura médica que se basa en una enseñanza universitaria aún muy fragmentada y desigual en los Estados miembros y que debe ser apoyada y fomentada en el seno de la Unión,
R. Considerando que el número de personas que enferman por culpa de factores medioambientales sigue en aumento y que debe establecerse un registro epidemiológico que ofrezca un cuadro completo de las enfermedades vinculadas, parcial o totalmente, a factores medioambientales,
1. Reconoce los esfuerzos realizados por la Comisión desde el lanzamiento del plan de acción en 2004, en particular, en materia de mejora de la cadena de información sobre el medio ambiente y la salud, de integración y fortalecimiento de la investigación europea en este ámbito y de cooperación con los organismos internacionales especializados, tales como la OMS;
2. Considera, no obstante, que dicho plan de acción lleva consigo los gérmenes del fracaso, ya que sólo tiene por objeto acompañar a las políticas comunitarias existentes, no se basa en una política de prevención destinada a reducir las enfermedades vinculadas a los factores medioambientales y no persigue ningún objetivo claro y cifrado;
3. Indica a la Comisión que ya se ha ejecutado un programa bajo la égida de la OMS y que como parte de ese programa los Estados miembros de la OMS crearon sus propios planes nacionales y locales de salud ambiental con objetivos específicos y medidas de ejecución; recomienda, por consiguiente, a la Comisión que revise ese programa de la OMS para servirse eventualmente de él en el futuro como un útil modelo para la UE;
4. Lamenta profundamente que la Comisión y, en particular, la Dirección General “Investigación”, no hayan destinado fondos suficientes al control biológico humano en 2008, con el fin de cumplir su compromiso con los Estados miembros y el Parlamento de crear un enfoque coherente del control biológico en la Unión;
5. Insta a la Comisión a que, antes de 2010, cumpla dos objetivos fundamentales que ella misma se había fijado en 2004 y establezca y aplique una estrategia viable de comunicación para esos objetivos, es decir, por una parte, la sensibilización de los ciudadanos europeos en materia de contaminación medioambiental y de las consecuencias para su salud, y por otra parte, la revisión y adaptación de la política europea de reducción de riesgos;
6. Recomienda firmemente a la Comisión y a los Estados miembros que respeten sus obligaciones en cuanto a la aplicación de la legislación comunitaria;
7. Recuerda que es necesario tener en cuenta como punto de partida, para la evaluación del impacto de los factores medioambientales en la salud, a los grupos de personas vulnerables, como por ejemplo las mujeres embarazadas, los recién nacidos, los niños y las personas de edad avanzada;
8. Pide que se tenga especialmente en cuenta a los grupos vulnerables, que son los más sensibles a los contaminantes, introduciendo medidas destinadas a reducir la exposición a los contaminantes ambientales interiores en los centros sanitarios y las escuelas mediante la adopción de buenas prácticas en materia de gestión de la calidad del aire interior;
9. Pide encarecidamente a la Comisión que, en el marco de las revisiones legislativas, no debilite la legislación existente bajo la presión de grupos de interés o de organizaciones regionales o internacionales;
10. Recuerda que es necesario que la Unión aplique un enfoque permanente dinámico y flexible en relación con el Plan de Acción y que, por consiguiente, es esencial que se dote de una experiencia específica en materia de salud medioambiental, basada en su carácter transparente, multidisciplinario y contradictorio, con el fin de dar una respuesta a la desconfianza del público en general respecto de las agencias y comités de expertos oficiales; destaca la importancia de apoyar la formación de los profesionales sanitarios mediante el intercambio de buenas prácticas a escala comunitaria;
11. Señala que los últimos años han estado marcados por verdaderos avances en materia de política medioambiental, por ejemplo, la reducción de la contaminación del aire, la mejora de la calidad de las aguas, la política de recolección y reciclado de residuos, el control de los productos químicos y la prohibición de la gasolina con plomo, pero constata al mismo tiempo que la política europea sigue marcada por la falta de estrategia global y preventiva y por el escaso recurso al principio de precaución;
12. Pide a la Comisión que revise los criterios contemplados en su Comunicación sobre el recurso al principio de precaución, a la luz de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas y con objeto de que dicho principio de acción y seguridad, centrado en la adopción de medidas provisionales y proporcionadas, esté presente en todas las políticas comunitarias en materia de salud y medio ambiente;
13. Considera que la inversión de la carga de la prueba en lo relativo a la inocuidad del producto, para que recaiga en el productor o importador, permitiría promover una política basada en la prevención, de conformidad con lo previsto en el Reglamento (CE) n° 1907/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH), por el que se crea la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos(6) , y alienta a la Comisión a que incluya esta obligación en la legislación comunitaria sobre todos los productos; considera que debe evitarse cualquier incremento de la experimentación con animales en el marco del Plan de Acción, y que deben tenerse plenamente en cuenta la evolución y el uso de métodos alternativos;
14. Reitera su petición a la Comisión para que presente lo antes posible medidas concretas sobre la calidad del aire interior, que garanticen un elevado nivel de protección de la seguridad y la salud de los interiores, en particular a la hora de revisar la Directiva 89/106/CEE del Consejo de 21 de diciembre de 1988 relativa a la aproximación de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados Miembros sobre los productos de construcción(7) , y para que proponga medidas destinadas a incrementar la eficacia energética de los edificios y la seguridad e inocuidad de los componentes químicos utilizados en la fabricación de equipos y mobiliario;
15. Recomienda, con vistas a reducir los efectos nocivos del medio ambiente en la salud, que la Comisión pida a los Estados miembros que mediante medidas fiscales u otros incentivos económicos animen a los actores del mercado a mejorar la calidad del aire interior y reducir la exposición a la radiación electromagnética en sus edificios, sucursales y oficinas;
16. Recomienda que la Comisión establezca los requisitos mínimos adecuados para velar por la calidad del aire interior de los edificios de nueva construcción;
17. Recomienda que, a la hora de conceder las diferentes ayudas de la Unión Europea, la Comisión tenga presente su impacto en la calidad del aire interior, la exposición a la radiación electromagnética y la salud de los grupos particularmente vulnerables de la población en los diferentes proyectos, de manera similar a como se examinan los requisitos de protección ambiental;
18. Pide que las normas de calidad ambiental aplicables a la presencia de sustancias prioritarias en el agua se establezcan conforme a los conocimientos científicos más recientes y se actualicen regularmente en función de los avances científicos;
19. Señala que algunos Estados miembros han creado laboratorios móviles de análisis o “ambulancias verdes”, con el fin de elaborar un diagnóstico rápido y fiable de la contaminación del hábitat en los lugares públicos y privados; considera que la Comisión podría fomentar esta práctica en los Estados miembros que aún no se han dotado de este modelo de intervención directa en el lugar contaminado;
20. Manifiesta su especial preocupación por la inexistencia de disposiciones legales que garanticen la seguridad de los productos de consumo que contienen nanopartículas y por la relajada actitud de la Comisión con respecto a la necesidad de revisar el marco reglamentario para el uso de nanopartículas en los productos de consumo ante el creciente número de productos de consumo que contienen nanopartículas que se comercializan;
21. Manifiesta gran interés por el informe internacional Bio-Iniciativa(8) sobre los campos electromagnéticos, que resume más de 1 500 estudios dedicados a este tema, y cuyas conclusiones señalan los peligros que entrañan para la salud las emisiones de telefonía móvil, tales como el teléfono portátil, las emisiones UMTS-Wifi-Wimax-Bluetooth y el teléfono de base fija “DECT”;
22. Constata que los límites de exposición a los campos electromagnéticos establecidos para el público son obsoletos, ya que no han sido adaptados desde la Recomendación 1999/519/CE del Consejo, de 12 de julio de 1999, relativa a la exposición del público en general a campos electromagnéticos (0 Hz a 300 GHz)(9) , lógicamente no tienen en cuenta la evolución de las tecnologías de la información y la comunicación, las recomendaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente o las normas de emisión más exigentes adoptadas, por ejemplo, por Bélgica, Italia o Austria, y no abordan la cuestión de los grupos vulnerables, como las mujeres embarazadas, los recién nacidos y los niños;
23. Pide, por tanto, al Consejo, que modifique su Recomendación 1999/519/CE, con el fin de tener en cuenta las mejores prácticas nacionales y fijar así valores límite de exposición más exigentes para todos los equipos emisores de ondas electromagnéticas en las frecuencias comprendidas entre 0,1 MHz y 300 GHz;
24. Toma muy en serio las múltiples amenazas sanitarias como consecuencia del calentamiento climático en el territorio de la Unión y pide una cooperación reforzada entre la OMS, las autoridades nacionales de control, la Comisión y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, con el fin de reforzar el sistema de alerta temprana y limitar las consecuencias negativas del cambio climático para la salud;
25. Subraya que el Plan de Acción mejoraría si incluyera los efectos negativos del cambio climático para la salud humana, preparando medidas eficaces de adaptación necesarias a nivel comunitario, a saber:
| - | programas sistemáticos de educación pública y de sensibilización; | |
| - | la integración de las medidas de adaptación al cambio climático en las estrategias y los programas de salud pública, como las enfermedades transmisibles y no transmisibles, la salud de los trabajadores y las enfermedades animales peligrosas para la salud; | |
| - | una vigilancia adecuada orientada a la detección precoz de los brotes de enfermedades; | |
| - | sistemas de alerta y respuesta rápida en el ámbito de la salud; | |
| - | la coordinación de las redes existentes de seguimiento de los datos ambientales con las redes de seguimiento de los brotes de enfermedades; |
26. Pide a los Estados miembros y a la Comisión que hagan frente de forma adecuada a las nuevas amenazas que supone el cambio climático, por ejemplo la presencia cada vez más frecuente de virus emergentes y patógenos no detectados, y apliquen en consecuencia las nuevas tecnologías de reducción de patógenos que rebajan la presencia de virus conocidos y no detectados y otros patógenos transmitidos por la sangre;
27. Lamenta que la evaluación actual de costes y beneficios del documento “Dos veces 20 para el 2020 - El cambio climático, una oportunidad para Europa” (COM(2008)0030) tan sólo tenga en cuenta las ventajas sanitarias que reportaría una reducción de la contaminación atmosférica obtenida gracias a una reducción del 20 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2020; pide a la Comisión que garantice que, en el marco de una evaluación de impacto, se estudiarán y tomarán como modelo los beneficios sanitarios secundarios derivados de distintos niveles de ambición, de conformidad con las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, consistentes en una reducción de las emisiones domésticas de gases de efecto invernadero de entre el 25 % y el 40 %, y, si es posible, del 50 % o más de aquí a 2020;
28. Pide a la Comisión que preste la debida atención al grave problema que supone la salud mental, habida cuenta del número de suicidios registrados en la Unión, y que dedique más recursos al desarrollo de estrategias de prevención y terapias adecuadas;
29. Reitera que la Comisión y los Estados miembros deben apoyar el Plan de Acción para Europa sobre medio ambiente y salud infantil de la OMS, fomentarlo a través de la política de desarrollo a nivel tanto comunitario como bilateral y alentar procesos similares fuera de la zona europea de la OMS;
30. Pide a la Comisión que reintroduzca en su segundo plan de acción la iniciativa SCALE (Science, Children, Awareness, Legal instrument, Evaluation) relativa a la reducción de la exposición a las contaminaciones, contenido en la Estrategia europea de medio ambiente y salud (COM(2003)0338);
31. Insta a la Comisión a que conciba y proponga instrumentos que fomenten el desarrollo y la promoción de soluciones innovadoras, tal como se destacó en el marco de la Agenda de Lisboa, con objeto de minimizar los principales riesgos sanitarios provocados por factores de estrés medioambientales;
32. Insta al Consejo a que adopte sin demora una decisión sobre la propuesta de Reglamento por el que se crea el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea, habida cuenta de que el Parlamento ya emitió su dictamen el 18 de mayo de 2006(10) ; considera que el nuevo reglamento, que, junto con otras medidas, reducirá los umbrales mínimos requeridos para la aplicación del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea, permitirá reparar con mayor eficacia, flexibilidad y rapidez los daños provocados por catástrofes naturales o de origen humano; subraya que un instrumento financiero de este tipo reviste una gran importancia, en particular porque se parte de la base de que en el futuro las catástrofes naturales serán más frecuentes, también como consecuencia del cambio climático;
33. Recomienda, dada la decisiva importancia económica de las pequeñas y medianas empresas (PYME) en Europa, que la Comisión les ofrezca asistencia técnica para ayudarles a cumplir las normas vinculantes en materia de salud ambiental y animarles a introducir otros cambios positivos desde la perspectiva de la salud ambiental que repercuten en la actividad de las empresas;
34. Recomienda a la Comisión que, en 2010 y con ocasión del “segundo ciclo” del plan de acción de medio ambiente y salud, centre sus iniciativas en las poblaciones vulnerables y elabore nuevos métodos de evaluación de los riesgos que tengan en cuenta el punto fundamental que constituye la particular vulnerabilidad de los niños, las mujeres embarazadas y las personas de edad avanzada;
35. Pide por ello encarecidamente a la Comisión y a los Estados miembros que reconozcan las ventajas de los principios de prevención y cautela y que elaboren y apliquen instrumentos que permitan anticipar y evitar las amenazas potenciales en materia de medio ambiente y salud; recomienda a la Comisión que evalúe el “segundo ciclo ” de este plan de acción y prevea una financiación adecuada incluyendo un mayor número de medidas concretas destinadas a reducir el impacto sanitario del medio ambiente y la aplicación de medidas de prevención y cautela;
36. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros y a la OMS.
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FUENTE: Parlamento Europeo
Una caricia puede acabar con ellas. Un perfume, un móvil, el aroma de un suavizante… Sus enemigos están por todas partes. Por ahora afecta más a las mujeres. son las víctimas del Síndrome de sensibilidad química múltiple. Cada vez son más.
Como Alicia, Elvira Roda pasa los días encerrada. No soporta el aire de la sociedad moderna, impregnado de productos químicos y partículas de hidrocarburos e invadido por ondas electromagnéticas. Esta valenciana de 34 años vive frente al Mediterráneo, pero apenas puede disfrutar de la vista o de los baños en el mar. Para ella, la luz del Sol es un tóxico y, durante el día, con la playa llena de gente, debe cerrar puertas y ventanas para evitar los efluvios de coches, cremas solares y otros productos que nos rodean en verano. Para colmo, el Ayuntamiento asfalta estos días la calle de su apartamento y esta mañana un vecino ha quemado rastrojos. «Estoy recluida. Vivo con gorra y gafas de sol. Sólo puedo salir de noche», lamenta.
La enfermedad de Alicia y Elvira todavía no la reconocen ni la Organización Mundial de la Salud [aunque tampoco niegue que exista] ni la sanidad pública española. Países como Canadá o Alemania tienen modelos de asistencia sanitaria pública para el SSQM. En este último, casos como el de Suzanne Sohmer, una mujer con sensibilidad electromagnética extrema, han atraído mucha atención. En España, mientras tanto, muchos médicos la ignoran o desprecian. Eso cuentan, al menos, los pacientes.
Según la endocrinóloga Carme Valls, la falta de datos científicos, así como la cantidad de sistemas afectados y de síntomas que presentan los pacientes, ha impedido que se relacionara la dolencia con exposiciones a sustancias químicas. Por eso, explica, los pacientes con SSQM han sido diagnosticados de histeria, ansiedad, depresión o trastornos psicosomáticos, a veces durante años.
Cada vez son más, sin embargo, los médicos que hablan del SSQM como un desorden desencadenado por la exposición a químicos presentes en nuestra vida cotidiana. Es el caso de Santiago Nogué, jefe de Toxicología de Urgencias del Clínic de Barcelona. «Es un síndrome del mundo industrializado –manifiesta–, que incide sobre todo en mujeres, desencadenado por una exposición a químicos. Los enfermos sufren una alteración que les aumenta la percepción sensorial, no sólo a tóxicos, son hipersensibles a las ondas electromagnéticas, la luz, el dolor, la fatiga; incluso emocionalmente son hipersensibles.»
En su libro Mujeres invisibles, la doctora Valls cuenta por qué afecta más a las mujeres: «Su sistema nervioso central es más vulnerable a la intoxicación, y la mayoría de estos productos se acumula en las células grasas, cuya proporción es mayor entre el sexo femenino. Además, alteran la menstruación, que se hace más abundante, con ciclos cortos, y aumentan los fenómenos autoinmunes».
Para muchos enfermos, todo empieza tras una exposición severa accidental a algún tipo de químico. Para otros, puede ser un proceso constante a lo largo de meses o años, antes de que se manifiesten los primeros síntomas. En el caso de Alicia, recuerda, «todo empezó tras las sesiones de quimioterapia y radioterapia» a las que fue sometida para curarle un cáncer. Elvira, por su parte, se sintió peor que nunca después de trabajar en una fábrica de cerámica. «También estuvo en una de muebles, expuesta a todo tipo de lacas y barnices», añade su madre. En el caso de Isel Carrera, por ejemplo, una leridana de 57 años que vive en el campo desconectada de la red eléctrica y que sólo consume productos y alimentos ecológicos, el desencadenante fue una exposición a hidrocarburos. «Hubo un vertido en la finca de un vecino. Estuve inhalando eso varios días. A partir de entonces comenzaron todos mis problemas», evoca.
Ellas no soportan la exposición, aunque sea en pequeñas dosis, a productos tan cotidianos como perfumes, detergentes, suavizantes, cosméticos, productos de limpieza del hogar, derivados del petróleo o incluso alimentos con aditivos o tratados con fertilizantes y pesticidas. Cuando el enfermo entra en contacto con estos elementos su cuerpo reacciona generando, en función de la gravedad de cada caso, manifestaciones cutáneas, respiratorias, digestivas y neuropsicológicas, frecuentemente crónicas y persistentes que reducen dramáticamente la calidad de vida de los enfermos. Normalmente, los síntomas desaparecen al cesar la exposición, pero a veces surgen con posterioridad o persisten constantemente.
Los toxicólogos intentan aclarar conceptos sobre una enfermedad que aún plantea muchas preguntas sin respuesta. «Sabemos que tiene su origen en el uso cada vez mayor de productos químicos en nuestra vida cotidiana. Al parecer, esas sustancias, mezcladas con algunas moléculas que se introducen en los alimentos y la contaminación ambiental, pueden derivar en una sensibilidad química múltiple. Y a diferencia de una alergia, el SSQM no tiene cura ni tratamiento válido», explica el doctor Nogué.
A las personas como Alicia, Elvira o Isel se las llama `centinelas de la vida´, como los pájaros que, al morir, advertían en la mina del exceso de grisú. La idea es que quienes padecen el síndrome detectan los venenos que nos rodean, como un aviso a esta sociedad contaminada.
En Europa hay más de 103.000 sustancias químicas cuya inocuidad no se comprobó antes de ser lanzadas al mercado. Vivimos inmersos en una sopa química donde estas sustancias se mezclan entre sí y con los sistemas de nuestro organismo. «Cuando te dan una receta, el médico pregunta si tomas algo más, porque las interacciones entre drogas pueden ser devastadoras –ilustra la doctora Shanna Swan, especialista de la Universidad de Rochester–. Lo mismo pasa con pesticidas y disrruptores endocrinos. Sus interacciones pueden ser igualmente destructivas.» A lo largo del día respiramos esas sustancias, las absorbemos por la piel y las ingerimos en las comidas sin saber si nos hacen daño. Cada vez son más las evidencias de que el peligro es real. Por eso, en diciembre de 2006, se aprobó la normativa europea Reach, que obliga a las industrias químicas a demostrar que las sustancias que están comercializando son seguras para la salud pública.
Alicia, Elvira e Isel se sienten excluidas, apartadas de un mundo convertido en una constante amenaza para su salud. Sin embargo, no están tan solas. En España, algunas estimaciones señalan que el SSQM podría afectar ya a un cuatro por ciento de la población. Aunque para muchos médicos esta cifra es exagerada, lo cierto es que el número de casos crece. En el Clínic de Barcelona, por ejemplo, atienden a un nuevo afectado cada semana. Según el doctor Nogué, en los últimos años ha crecido exponencialmente el número de pacientes. «Atendemos a unos 60 enfermos al año, pero, al ritmo que vamos, para el año que viene serán más de cien», adelanta Nogué.
Elvira acaba de regresar de Dallas, en EE.UU., donde pasó nueve meses en el Environmental Health Center, la clínica más famosa del mundo en SSQM. Su caso saltó hace semanas a los medios cuando su familia, incapaz de costearse el viaje de vuelta en un avión privado –«en Dallas nos dijeron que, si regresaba en un vuelo comercial, podía morir», cuenta su madre–, hizo un llamamiento a las autoridades, desde la Generalitat hasta al Rey, pasando por Exteriores y el presidente del Gobierno. Al final, el empresario Francisco Hernando, El Pocero, les ofreció su avión privado y Elvira pudo regresar a su casa en Valencia.
Para el viaje de ida, la familia Roda contó con la ayuda de la doctora Pilar Muñoz Calero, presidenta de la Fundación Alborada, dedicada a la batalla contra el síndrome. Pilar tiene 52 años y hace 12 que padece SSQM. Al igual que Elvira, intentó sobreponerse al dolor para seguir con su vida. No pudo ser y en septiembre de 2007 se le puso a tiro un avión privado para viajar a Dallas y se llevó a Elvira con ella. «Yo pesaba 20 kilos menos –recuerda Pilar–, sufría unos espasmos impresionantes, el intestino no me funcionaba, necesitaba gotero, tenía basculitis, inflamación en los vasos… llegué muy grave.» Su compañera de viaje no le andaba a la zaga. Según la descripción de su madre, «Elvira estaba anoréxica, se caía, le dolía todo y el ardor de ojos le resultaba insoportable».
Nada más llegar a la clínica analizaron su carga tóxica. «Me asusté de la cantidad de mierda que había en mi cuerpo –cuenta Pilar–: pesticidas, cadmio, níquel, plomo, mercurio…, ¡una locura!» Elvira, por su parte estaba llena de pesticidas. «También metales pesados, plomo, mercurio, incluso arsénico –subraya–. ¡Una barbaridad!»
Pilar y Elvira ya están de nuevo en España. Han ganado peso y su cuerpo ha eliminado numerosos tóxicos. Se las ve más sanas. Ahora bien, en cuanto su organismo detecta algún químico vuelven a las andadas. «En Dallas no curan a nadie –afirma, escéptico, el doctor Nogué–. Los que vienen de allí viven una recuperación momentánea, pero el único tratamiento válido consiste en evitar la exposición repetida a los agentes precipitantes. Si al volver siguen viviendo en las condiciones de antes, el viaje y el dinero [15.000 euros al mes] no les servirán de nada.»
Eso es, precisamente, lo que Pilar y Elvira intentan evitar. La primera lo tiene más fácil. Ahora vive en una finca de su propiedad en Madrid, donde tiene su sede la Fundación Alborada. Un pequeño paraíso del cual están desterrados los químicos e, incluso, los móviles. Pilar no puede siquiera usar el ordenador sin sentir dolor de cabeza. Aun así, no siempre consigue evitar que las amenazas del mundo exterior irrumpan en su refugio. Cuando el viento trae olores de hidrocarburos, herbicidas y demás, la doctora se encierra en una urna de cristal que se ha hecho construir en el jardín para esquivar a sus enemigos.
Hoy es un día especial, la hija de Pilar acaba de llegar de EE.UU. Hace un año que no se ven. Apenas han podido hablar en ese tiempo. «Unos segundos de vez en cuando, por escuchar su voz», comenta. En el jardín de la finca, madre e hija se abrazan. Un abrazo intenso, pero breve, interrumpido por la tos de Pilar, que se separa bruscamente. «Llevas algo en la ropa, detergente, suavizante, no sé», acusa, resignada, a través de una mascarilla de algodón. Ahora se observan, compungidas, a cuatro metros de distancia. «Los abrazos, eso se echa en falta –dice Pilar, triste–. Ya no puedo abrazar a nadie sin tomar precauciones.» Tantas que se llevaron por delante su matrimonio.
Como Elvira. Su novio y ella ya pensaban en casarse, pero las limitaciones que el síndrome impuso en su vida destrozaron sus ilusiones. Ahora, la Generalitat ha prometido atenderla, pero en el mundo de la sensibilidad química múltiple las promesas no bastan. «Para tratar a mi hermana se deben seguir unas reglas de higiene, pero a los médicos de aquí les da igual –se queja Carmel Roda–. Deben ducharse y lavar la ropa con bicarbonato, no usar cosméticos… El primer día, Elvira se puso fatal. Ya no les abre la puerta, les huele con ella cerrada. ¡Es increíble!»
El aumento de los casos de SSQM, dicen los médicos, es un aviso. El doctor Nogué cree que esto puede ser el inicio de algo muy peligroso en un mundo cada vez más contaminado. «Esto le puede pasar a cualquiera –advierte la doctora Pilar Muñoz–. Muchos nos quieren esconder, pero si no hacemos algo, detrás llegarán los demás».
Fernando Goitia
Fuente: Xl Semanal
El Estudio Multicentro alemán sobre Sensibilidad Química Múltiple, sobre el que tratamos hace unos días, fue financiado por el BMU, el Ministerio de Medioambiente, Naturaleza y Seguridad Nuclear del gobierno alemán. Como explican algunos analistas, esta institución estuvo interesada durante años en que la legislación REACH, destinada a regular los productos químicos tóxicos y ya en vigor, fuera suavizada para no molestar a la poderosa industria química alemana.
Detalles aparte, algunos expertos en el estudio y tratamiento del Síndrome Químico Múltiple (SQM) y las dolencias generalmente asociadas a este, como fibromialgia y/o Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), se están pronunciando sobre dicho estudio y su conclusión de que quienes padecen SQM son una especie de personas enloquecidas y cuentistas. El doctor Martin Pall, profesor de Bioquímica y Ciencias Médicas Básicas en la Universidad Washington State ha afirmado que “como científico, no puedo evaluar la ciencia sin tener acceso a la información detallada y en este trabajo casi no hay información disponible”.
Pall también considera “un sesgo inaceptable” dejar de citar en el estudio alemán otros trabajos científicos importantes (Schnakenberg et al, McKeown-Eyssen et al o Haley et al, en concreto). Este científico es uno de los impulsores de la teoría de que diversos estresores de nuestro organismo pueden incrementar el nivel de un compuesto químico llamado óxido nítrico en el cuerpo. Por ello propone que el óxido nítrico probablemente tenga un papel en el comienzo de una enfermedad crónica, lo que desmiente que esta enfermedad sea psicológica.
Para Pablo Arnold, uno de los médicos que más años lleva tratando en nuestro país estas enfermedades “la mente y el cuerpo -entendido como materia- se mueven de modo inseparable. La separación de lo uno y lo otro propuesta por Descartes es –o debería haber sido exclusivamente- una herramienta para poder estudiar de distintos modos un fenómeno que es simultáneo, solidario, indisoluble. Pero los intereses –respondiendo a la gama de poderes que van desde lo mediocre de un feudo hasta aquellos transnacionales- utilizan esta herramienta del conocimiento para decretar artificialmente la fragmentación de la realidad y sacar provecho de ello. La malicia es doble: por un lado separar lo inseparable; por el otro, saber que eso se deslizará lentamente en algo muy cercano a la nada o en el mejor de los casos, algo cercano a nada que permitirá millonarias ventas de psicotrópicos”.
Arnold afirma que existen “miles de estudios muy bien realizados como los de kindling, los estudios de psico-neuro-inmunología, los relacionados con los mecanismos de detoxificación o sobre la bioquímica de los procesos celulares relacionados con la energía y otros, todos con una alta correlación con lo que vemos en la clínica, que profundizan el aspecto material de este binomio mente-cuerpo que, insisto, es inseparable”.
Entretanto, algunos laboratorios continúan con su campaña de seducción de pacientes d estas enfermedades y de promoción encubierta de sus preparados farmacológicos. Pfizer, la multinacional farmacéutica que más factura en todo el mundo, ha publicado hace unos días junto con la Red Europea de Asociaciones de Fibromialgia (ENFA), una coalición de organizaciones de defensa del paciente de fibromialgia, una encuesta mundial sobre el impacto económico de esta enfermedad. Está en juego el fibromercado para Lyrica.
El trabajo concluye que los médicos tardan mucho en diagnosticar la fibromialgia y que desconfian de su diagnóstico, entre otros motivos porque no tienen suficiente formación sobre esta dolencia. Explica que la misma supone una enorme carga económica para sus víctimas. En suma, un trabajo a escala internacional que sirve para presionar a médicos y políticos para que se avance en el diagnóstico de la fibromialgia.
Lyrica (pregabalina) es el medicamento “sucesor” de Neurontin (gabapentina). En Traficantes de salud llamo al Neurontin una “fórmula curalotodo”. Les explico con material en parte obtenido literalmente del libro: “Uno de los problemas de las fusiones empresariales es que los compradores acarrean los problemas creados por la compañía adquirida; sin saberlo o asumiendo esas irregularidades. Pfizer heredó los litigios del laboratorio Warner-Lambert tras la compra del mismo en el año 2.000. Un ex empleado de esta última firma, el doctor David Franklin, denunció a Pfizer por comercializar su fármaco Neurontin para más de una docena de patologías para las que no obtuvo licencia”.
El Gobierno estadounidense pagó muchos millones de dólares por Neurontin como resultado de la propaganda fraudulenta que se hizo de este producto. En su descarga, la multinacional alegó que los hechos ocurrieron antes de comprar Warner-Lambert. Eso sí, Pfizer vendió 2.300 millones de dólares de Neurontin entre tira y afloja, según la misma información.
“La gabapentina, principio activo del citado medicamento, fue aprobada por la FDA [la agencia de medicamentos estadounidense] para el tratamiento de convulsiones pero Pfizer promocionó Neurontin para patologías maniacodepresivas, el trastorno de la atención o las migrañas. El productor del componente básico fue Parke-Davis, subsidiaria de Warner-Lambert. Esta empresa creó una lista de médicos que podían recomendar el uso de gabapentina en teleconferencias, cenas, reuniones de consultores o seminarios educacionales. Estos recibieron entre 250 y 3.000 $ por evento. Algunos médicos ganaban más de 10.000 $ anuales a través de estos arreglos”. Este caso demuestra que hay médicos que se prestan a recetar fármacos sin que la autoridad sanitaria correspondiente los haya aprobado para ese uso.
Otra estrategia de Parke-Davis para promocionar Neurontin para dolencias no indicadas fue recurrir a las publicaciones científicas con artículos laudatorios firmados por investigadores independientes a sueldo de la empresa. La compañía consiguió publicar muchos artículos. Pfizer ha sido multada con 430 millones de dólares (353.100.000 €) por utilizar información falsa y/o manipulada sobre Neurontin y promocionarlo para indicaciones no demostradas y no permitidas por la FDA. Esto mismo también ha sucedido en España.
Varias conclusiones. Una: Lyrica, un anticonvulsionante, sucede a Neurontin, otro anticonvulsionante. Este último fue promocionado por la marca estadounidense para tratar a maniacodepresivos/as. Luego no deja de ser paradójico que Lyrica se utilice para tratar la fibromialgia como si esta fuera una enfermedad psicológica, algo que habíamos quedado que las pacientes de fibromialgia, y/o SQM y/o SFC se niegan a admitir.
Otra conclusión: este estudio financiado por Pfizer forma parte de una estrategia promocional para vender Lyrica. A la compañía le interesan los pacientes de fibromialgia conceptualizados como enfermos psicológicos y poder así administrarles Lyrica, como ya se hizo con Neurontin. Con este último medicamento la empresa “incentivó” a los médicos para que los recetaran. ¿Qué significa que esta encuesta sufragada por Pfizer concluya que los médicos no están bien formados para diagnosticar fibromialgia? ¿Que el laboratorio está presionando para ser él quien los “forme”?
Debido al desarrollo tecnológico tan espectacular que desde luego es la base de nuestro progreso y bienestar social, se ha ido incrementando el uso y el abuso de las telecomunicaciones, sin que se hayan hecho estudios paralelos sobre su incidencia en salud pública. Nos estamos encontrando con que existe una contaminación electromagnética, cada vez más creciente que, a medio o largo plazo, puede acarrear trastornos serios sobre nuestra salud. Ya se empiezan a ver cosas extrañas, por ejemplo, la fatiga crónica, también parece ser que la fibromialgia. Empiezan a aparecer enfermedades nuevas que antes no existían. Efectos sobre todo basados en la idiosincrasia de los individuos. Hay personas muy sensibles que pueden desarrollar una hipersensibilidad precisamente alergénica, reconocida por nuestra Organización Mundial de la Salud. Es decir, que hay muchas otras posologías que están surgiendo nuevas, a raíz de la aparición de este exceso de ondas electromagnéticas de todo tipo.
- ¿Cómo pueden influir sobre nuestra salud las ondas electromagnéticas?
Nosotros somos seres bioquímicos, pero también somos seres biofísicos y dentro de la física somos seres bioelectromagnéticos porque las cargas eléctricas en movimiento generan siempre magnetismo. Esa electricidad en nuestro cuerpo se puede ver en un electroencefalograma o electrocardiograma. Producimos ritmos biológicos como el ritmo cardíaco: sístole-diástole. Igual que inspiramos y espiramos. Otro ritmo interesante es el ritmo sueño-vigilia. Más o menos adaptable, pero siempre solemos dormir por la noche, con la ausencia de luz y levantarnos por la mañana. Es un ritmo circadiano que nos conecta con los ritmos de la naturaleza, de traslación y rotación de la Tierra. La encargada de sincronizar ese ritmo es la luz. La luz tiene una pequeña franja del espectro de radiaciones electromagnéticas y es la que pone en hora los ritmos de nuestro propio cuerpo, a través de los relojes biológicos. Cuando los ritmos se descompensan por algún motivo, como las ondas electromagnéticas, aparecen cronopatías que pueden alterar desde los ritmos celulares, los más pequeños, hasta los más importantes, creando serios problemas.
- Hay estudios que declaran que las ondas electromagnéticas inhiben la producción de una hormona esencial ¿Nos lo puede explicar?
Uno de nuestros relojes biológicos es la glándula pineal que está en el centro geométrico del encéfalo, un sitio estratégico y desde tiempo inmemorable formó parte de un tercer ojo. Mientras dormimos, entramos en la obscuridad y nuestras constantes vitales cambian el ritmo. Por la noche se fabrica muchas cosas que no se fabrican durante el día y entre ellas, se fabrica una hormona importante en la glándula pineal que es la melatonina. La melatonina es una sustancia que atraviesa la barrera hematoencefálica, entra a la membrana celular de todas las células. Es un poderoso antioxidante y suelen estar relacionados con el envejecimiento, el cáncer y otra serie de destrucciones de las células. La melatonina destruye aquellos radicales libre y protege a la carga genética. Por alguna razón si hay una ruptura del ritmo luz-obscuridad se produce la citada cronopatía y esto es una falta de dirección. Se crea disarmonía de la maquinaria compleja por la ruptura del ritmo pineal. Si la melatonina falta, aquellas personas que tienen una idiosincrasia, una carga genética de predisposición, tiene una alta probabilidad de desarrollar una neuroplasia. Aquí nace la hipótesis de la melatonina.
- ¿En qué consiste esta hipótesis?
“Si estás cerca de una persona que está hablando por el móvil, te está contaminando tu propio cerebro aunque no escuches la conversación” |
La hipótesis de la melatonina dice que los campos electromagnéticos inhiben la posibilidad de que la glándula pineal actúe y no haya melatonina y si no hay melatonina, puede haber cáncer y entre ellos el de mama. Esta hipótesis pone en relación los campos electromagnéticos de extremadamente baja frecuencia y el cáncer de mama. Si hay radiaciones parecidas a la luz, actúan como si fueran luz, aunque no las veamos y son continuas (es lo que los alemanes identificaron como sincronizadores externos adicionales) y resulta que la contaminación electromagnética, cada día más creciente, está actuando como un sincronizador, inhibe la glándula pineal y no se produce melatonina o hay trastornos.
- ¿Cómo es posible que no las veamos y sin embargo sí nos afecten tanto las ondas electromagnéticas?
Auque tú no la veas tu cerebro está respondiendo. Parece imposible pero nuestro grupo lo ha demostrado. Nosotros hicimos un experimento con una persona que escuchaba una conversación con el teléfono móvil y otra persona sorda y sin embargo, comprobamos que existen las mismas alteraciones en el cerebro. Lo que quiere decir que si tú estás al lado de una persona que está teniendo una conversación por el teléfono móvil, te está contaminando tu propio cerebro sin estar interesado en la traducción de estas ondas en sonido.
- ¿Con qué otras enfermedades puede estar ligada la influencia de la telefonía móvil en el cerebro?
En el congreso último de Creta, en octubre de 2006, donde fui presidente del Comité Técnico, me encontré con el profesor Leif Salford, de la Universidad de Lundl (Suecia) que con su equipo experimentó la relación del exceso de ondas electromagnéticas con el alzhéimer. Uso unas ratas a las que expuso a una radiación muy parecida a la del teléfono móvil y las tuvo en esta situación continuadamente. Cuando pudo observar el cerebro de las ratas, se dio cuenta de que las lesiones que se observan son increíbles. Las zonas del cerebro que se ven más afectadas son aquellas donde están los estados emocionales, el hipocampo, y nos encontramos con que el alzhéimer tiene una connotación que es la alteración o la destrucción del hipocampo. Cada vez vemos a más gente relativamente joven que usa el móvil y que empieza a padecer esta enfermedad.
“Los niños no deberían usar el teléfono móvil y las embarazadas tendrían que hacerlo con mucha precaución” |
- ¿Qué medidas habría que tomar ante la contaminación electromagnética?
Se deberían tomar una serie de medidas por parte de la administración y estas medidas son, primero el principio de precaución, es decir, ante la más mínima duda, pero habiendo un cierto bagaje de descubrimientos en contra, tendríamos que adoptar medidas preventivas. Lo que ocurre con la prevención es que es más cara y normalmente, las agencias de salud, son unas agencias muy burocráticas y tardan mucho tiempo en asimilar lo que la ciencia de vanguardia dice. Pongo un ejemplo, el primero que relacionó la causa-efecto del tabaco- cáncer de pulmón, le quitaron las subvenciones y ahora las autoridades sanitarias advierten que el tabaco perjudica la salud, 50 años después. ¿Vamos a esperar otros 50 años para que se demuestre que efectivamente sí que era nocivo? Yo creo que es muy arriesgado. Si queremos defender la salud o queremos seguir así, eso es lo que habría que decidir.
- En uno de los congresos a los que ha asistido, ponía de ejemplo al gobierno alemán como modelo a seguir en cuanto a la telefonía móvil…
Sí, el gobierno alemán tiene 52 temas sobre investigación de telefonía móvil. Uno de ellos es la influencia de la telefonía móvil sobre la glándula pineal. Están trabajando sobre este tema para tener la posibilidad de defender la salud. Decir que no pasa nada es muy grave. No vamos a dejar el teléfono móvil porque yo creo que es un avance tremendo, pero sí tener unas recomendaciones para que primero, los niños no lo usen, las embarazas con cuidado porque ante cualquier tipo de radiación siempre es más influenciable en el feto.
- ¿Habría que volver a los cables?
Bueno, por lo menos los cables van guiados. Hay cableado de fibra óptica que transporta datos mediante luz y es extraordinario. Y si no, que cada uno se meta en su “garito” a fumarse sus ondas porque contaminarlo todo, no me parece correcto. Es cuestión de que los ingenieros piensen un poco más y desgraciadamente, es cuestión de economía.
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| Dispositivo para neutralizar la radiación de las llamadas telefónicas |
- ¿Y esa pegatina que usted tiene en su teléfono móvil, para qué sirve?
Partimos de la base del principio de protección radiológica para cualquier tipo de radiación del Medio Ambiente. Este principio tiene tres criterios. El primero es el tiempo, ante cualquier radiación debe ser el mínimo; el segundo es la distancia que debe ser la máxima y el tercer principio es la fuente, sobre la que hay que actuar apantallándola. Si no puedes apantallara la fuente porque, en este caso, es una antena de telefonía que nos colocan en cualquier sitio y tú tienes el móvil pegado a la oreja, vamos a intentar minimizarlo de alguna manera. Fuentes de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, me informaron de una investigación que estaban llevando a cabo un grupo de rusos. Esta consiste en una aleación metálica que está distribuída en varias espirales, espirales muy características, con unas medidas exactas, (una tecnología que usaron en la antigua Nasa de la Unión Soviética), que neutralizan las radiaciones nocivas para las neuronas del cerebro. Nosotros hicimos experimentos haciendo un encefalograma, primero con una persona en estado basal. Luego esa misma persona a la escucha del teléfono móvil y se ve que hay una alteración de la microencefalografía. Al ponerle a su aparato móvil esta pegatina que contiene la aleación, ves como las ondas pasan a ser más basales. Comprobamos así que mediante este sistema que se activa cuando hay radiación, neutraliza las ondas, precisamente, por la disposición de esta aleación metálica.
- Usted es defensor del uso del electromagnetismo en la medicina actual ¿Qué aspectos positivos destaca del mismo?
Hay una parte muy mala pero hay otra muy buena de la que se puede sacar un sin fin de posibilidades terapéuticas. Decir hoy por hoy, “no hay efectos”, “no pasa nada” es de una ignorancia supina porque sí hay efectos y como los hay podemos utilizarlos en beneficio de la medicina y de las personas. Para la soldadura de huesos, los campos electromagnéticos van fenomenal. Son antiflogísticos, anti-inflamatorios. La magnetoterapia es una técnica puntera. Si hay un efecto nocivo, se le da la vuelta y se puede sacar un efecto beneficioso.
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| El profesor Bardasano con su invento para contrarestar los efectos del parkinson |
- Su grupo de investigación ha experimentado con el electromagnetismo ¿Qué avances han logrado?
Por ejemplo en el parkinson una de las características es el tembleque. Para la gente que utiliza las manos para su profesión, no puede estar con esa parálisis agitante. Cuando falla la L-dopa (fármaco más eficaz disponible en el tratamiento de la enfermedad de parkinson), una de las consideraciones es hacer unos trépanos, meter unos electrodos en los ganglios nasales del cerebro y estimularlos eléctricamente. Si falla la neurotransmisión química, vamos a utilizar la neurotransmisión eléctrica lo que ocurre es que es una intervención quirúrgica. Como existe la dualidad electricidad-magnetismo, magnetismo-electricidad que es la base de todos los inventos que hemos ido sacando, creamos un gorro que estimula, desde fuera, mediante un campo magnético para que los ganglios basales se conviertan en electricidad y entonces no necesites hacer los trépanos y meter los electrodos. Te pones el gorrito, mientras estás trabajando y luego te lo quitas. Vuelve otra vez la parálisis pero es un gran avance por esto me dieron un premio en el Club de Inventores de España.
Fuente:Diario Digital de Henares
Carlos Prada, periodista de medioambiente. Próximamente presentará un libro donde trata única y exclusivamente el Síndrome de Sensibilidad Química.
J. M. Hernández
Son más de veinte años dedicados a la divulgación y defensa de la Naturaleza. Bueno, realmente, toda una vida, ya que Carlos de Prada (Badajoz, 7-VII-1964) ha vivido ligado a la Naturaleza desde muy temprana edad. Y, más concretamente, a la Naturaleza española. No en vano, se trata del periodista medioambiental más afamado de nuestro país, tal y como acreditan los numerosos premios y reconocimientos que ha obtenido, al margen de una larga carrera profesional dedicada al cuidado del patrimonio natural ibérico.
Casi podría decirse que por sus venas corre cada uno de los ríos españoles, fluye la savia de los árboles que conforman nuestros bosques. Y es que, desde muy pequeño, Carlos se ha dedicado en cuerpo y alma a conocer, querer y proteger la Naturaleza, tal y como él mismo nos dice: ‘El amor a la Naturaleza se tiene de manera inconsciente desde la infancia y a partir de la adolescencia me consagré a su estudio, en aquellos lugares que eran más accesibles para mí, como las estepas que había cerca de mi casa, con otras personas que tenían inquietudes similares a las mías.’ Y esas inquietudes, ese compromiso con la Naturaleza fue creciendo…

Nosoyundominguero.es: Carlos, ¿cómo fueron tus primeros pasos como periodista dedicado al Medio Ambiente)
Carlos de Prada: Llevaba un tiempo recorriendo la geografía española, como la Serranía de Cuenca, junto con otras personas.. Era un veintiañero. Poco a poco me fui acercando a la realidad de la Naturaleza y a mediados de los años ochenta nos comprometimos con la defensa de lo que es hoy el Parque Nacional de Cabañeros, en Castilla La Mancha. Establecimos contacto con el periodista Antonio Herrero de Antena 3 Radio, quien nos ayudó. A raíz de aquello se me ocurrió el proponerle una colaboración de manera fija en su programa, me dijo que sí y desde 1987 trabajo ininterrumpidamente en los medios de comunicación, especialmente en la radio, si bien he realizado trabajos para la televisión y para la prensa escrita.
Carlos de Prada viste en tonos azules y grises. Ropas sencillas, no es amigo de llamar la atención. Bien afeitado, su rostro desvela un carácter recio, duro, pero a la vez templado, afable. Va dando caladas a su pipa mientras responde tranquilamente a las preguntas formuladas.
NSD: ¿Por qué es tan importante el patrimonio natural español, en qué difiere del de otros países europeos)
CdP: España, dentro de la Unión Europea, es el paraíso de la diversidad biológica. Ningún país tiene la variedad de especies endémicas que tiene España; hayedos en Asturias, encinares en Extremadura, la Sierra de Gredos, desiertos del sureste español y un largo etcétera que conforman una diversidad de paisajes, flora y fauna sin parangón, y tenemos la obligación moral de protegerla.
NSD: ¿Qué amenaza a la naturaleza española?
CdP: Los factores que la amenazan son tantos que es imposible resumirlos de manera breve; puntos de contaminación (Huelva, Cartagena, Tarragona,…), río y acuíferos contaminados, así como aguas subterráneas, que podrían ser destinadas al consumo humano de no encontrarse en tales condiciones; zonas de agricultura intensiva y extensiva donde se realiza un uso abusivo de los pesticidas, como en Andalucía o en Canarias. Ello produce un daño sobre el medio ambiente y también sobre la salud humana. Destrucción de bosques para la construcción de carreteras, franjas de litoral que se degradan o se sepultan bajo la presión de la construcción desmedida; zonas de montaña amenazadas por la creación de nuevas estaciones de esquí… En fin, son muchas las amenazas y por ello hemos de ser conscientes del peligro que entrañan para nuestra Naturaleza y para nosotros mismos.
NSD: Carlos, en ocasiones, demasiadas quizás, parece ser que vivimos ajenos a la Naturaleza. Pero es indudable que el perjuicio que se le causa revierte de alguna forma en el hombre…
CdP: Pues obviamente. Hemos contado anteriormente, por ejemplo, la cuestión de la contaminación. La gente piensa que está desconectada de la naturaleza, pero no es así. Realmente la sangre que tenemos en su mayor parte es agua, es la misma agua que poco antes de estar en nosotros ha estado corriendo por los ríos o estaba en las nubes. Los materiales que constituyen nuestros tejidos, nuestros órganos, proceden de la tierra; entonces, al final, sobre todo a través de la cadena alimentaria, muchos de los tóxicos que arrojamos, queriendo o sin querer, en la Naturaleza, que llegan a los ríos, que llegan a los suelos, al final acaban llegando a nosotros. Y además existe un fenómeno denominado biomagnificación, esto es, la concentración determinada de tóxicos en el entorno, por ejemplo el mar, un lago o en cualquier suelo, dando lugar a una concentración de tóxicos superior en los seres vivos que se encuentran en ese lugar. Así pues, sucede que en los tejidos humanos en los que se han realizado análisis científicos que así lo han constatado, se ha encontrado concentraciones apreciables de toda una serie de sustancias químicas como pueden ser los PCBs, los policlorobifenilos, el DDT (a pesar de estar prohibido desde hace tiempo en muchos países), metabolito, DDE,… Encontramos heptanos, heptacloros,… Numerosas sustancias perjudiciales para la salud humana. Y esto lo están constatando también diversas investigaciones científicas. Por ejemplo hay estudios que muestran como la presencia de una serie de contaminantes guarda relación con incrementos en las tasas de cáncer de mama, que es el cáncer que más afecta a las mujeres. En otro tipo de tumores sucede igualmente, hay también estudios que están muy preocupados con el incremento de los cánceres infantiles. Al margen del cáncer, observamos también que hay una serie de enfermedades que se asocian frecuentemente a la contaminación, como son las alergias o el asma, que también están creciendo de manera muy importante especialmente en los países occidentales…
El tono de la conversación ha cambiado y Carlos se encuentra más serio. Las circunstancias lo requieren, estamos hablando de cómo el daño sobre la Naturaleza revierte directamente sobre el hombre a un ritmo preocupante. Carlos habla sin pausa, parece tener todos los datos bien ordenados en su cabeza, como si tuviera grabadas las respuestas de antemano. “A mí hay asuntos que me inquietan mucho, de los cuales no se habla lo suficiente. Por ejemplo, la cuestión de los transgénicos, unos productos de dudosa necesidad, a no ser por las inversiones que han hecho en ellos una serie de empresas internacionales químicas como, por ejemplo, Monsanto. Dicen que estos productos, en el contexto actual de la crisis alimentaria, pueden representar una solución. Pero esto no es así. Simplemente se está buscando una rentabilidad económica por parte de una serie de empresas sin una intención clara de beneficiar al conjunto de la población. Y hay muchos estudios científicos que muestran la inquietud existente, ya que alguno de estos productos manipulados genéticamente pudieran contribuir al incremento de las resistencias bacterianas, que algunos de ellos pudieran, por ejemplo, producir fenómenos alérgicos, etc. Otra cuestión que me inquieta y que está ahora mismo comenzando a introducirse, es la nanotecnología, que se pretende aplicar a muchos ámbitos, incluido el de la alimentación. Se ha hablado muy poco de esto y ya están apareciendo los primeros datos que se muestran en un sentido poco halagüeño en cuanto a repercusiones sanitarias posibles de algunos campos de aplicación de la nanotecnología. Lo que pienso, en cualquier caso, es que siempre hay que tratar de ser vigilantes pues para evitar lo que hasta ahora ha sucedido, por ejemplo, con las sustancias químicas, que se han puesto en el mercado y que eventualmente han contaminado el medio y finalmente también a las personas, sin que previamente a que se comercializaran, se hubieran realizado estudios que mostraran si esas sustancias eran inocuas o no para el medio ambiente o para la salud de las personas. No se puede tolerar que siga existiendo esa tónica de falta de cultura de la prevención. Lamentablemente no hay indicadores que permitan suponer que se vaya a hacer lo suficiente en ese sentido.”
NSD: Qué pena que en un mundo tan maravilloso como el que nos están vendiendo haya que estar alerta ¿no?
CdP: Pues sí, pero lo que tiene que adoptar uno es una posición vigilante, una posición responsable, de informarse de las cuestiones, de no adoptar la táctica del avestruz, de pensar que porque uno no sabe que las cosas sucedan por ese motivo las cosas no son así. Lo que hay que hacer es informarse y seguir una serie de patrones, de hábitos y demás que impidan que una serie de riesgos se acaben materializando.
NSD: Carlos, tras más de veinte años de lucha y todo este maremagnum de amenazas, ¿acaba uno por venirse abajo?
CdP: No y es evidente que hay un desgaste. A lo mejor sería más cómodo, o eso podrían pensar otras personas, a adoptar otro tipo de posiciones, pero no, por mi parte no hay una desesperanza. Yo siempre pienso que es mucho mejor intentar cambiar las cosas que adormecerse o que acomodarse y dejar que las cosas sigan como están. Creo que es una posición irresponsable y no la considero.
NSD: Y qué mejor manera de estar comprometidos que, como hacíamos al principio de nuestra charla, volver a la Naturaleza, a una Naturaleza que en España está viva. ¿Por qué recomendarías a la gente que conozca nuestra Naturaleza, que practique el turismo rural, el senderismo, el contacto con la montaña, con el mar, con los ríos…?
CdP: Porque, por desgracia, la Naturaleza española es una gran desconocida para muchos de los habitantes de este país. Son numerosas las personas que, pongamos por caso, realizan grandes viajes como por ejemplo al Caribe, y que no conocen provincias tan maravillosas como Huesca, Cáceres o Zamora y, sin embargo, cualquiera de las provincias españolas daría para estar recorriéndolas una vida y no la conoceríamos por completo. España es maravillosa, y ya no solamente su Naturaleza, sino también su patrimonio histórico y cultural. Hay que conocer nuestra tierra para poder estar comprometido con ella, sin duda alguna.
NSD: Desde luego, la contemplación de las visiones que nos ofrecen los paisajes españoles le hacen a uno vivir, y es que precisamente hay una frase del poeta portugués Fernando Pessoa que dice que uno es del tamaño de las cosas que contempla. Creo que estarás de acuerdo conmigo en que es el broche ideal para terminar nuestra conversación.
CdP: Absolutamente de acuerdo. Y, en consecuencia, uno es más grande en la Naturaleza, donde los horizontes se pierden en la distancia, que en la ciudad, donde la vista se topa continuamente con los edificios de los que está construida.
NSD: Que sigas recorriendo, pues, muchos horizontes, tal y como lo has hecho hasta ahora. Gracias, amigo…
Cortesía de Paqui.
La familia de Elvira Roda, la valenciana de 34 años que desde hace ocho meses permanece ingresada en el Centro de Salud Medioambiental de Dallas aquejada de un síndrome de Sensibilidad Química Múltiple que la obliga a permanecer en una burbuja aislada del exterior, ha declarado a Levante-EMV que la consul honoraria de España en Dallas coordina todos los trámites para repatriar a la paciente a Valencia.
Elvira regresará en un avión cedido por el empresario Francisco Hernando el Pocero y en estos momentos un piloto se ha desplazado ya a Estados Unidos para realizar todos los preparativos.
La joven viajará con los medicamentos necesarios para un año que le están preparando en la clínica médica, “para que su tratamiento no dependa de aduanas”.
Los familiares también están pendientes de la Conselleria de Sanidad a la que han solicitado el oxígeno que la paciente necesita para su desplazamiento, una enfermera que la acompañe y una zona blanca en algún hospital de la ciudad de Valencia, donde pueda dirigirse en caso de sufrir alguna contrariedad en el viaje.
Por su parte, la familia ha solicitado al Ministerio de Sanidad que se haga cargo de la asistencia médica de la enferma, es decir del coste que supondrá el desplazamiento de ida y vuelta de un especialista coreano que trata a la joven en la clínica de Dallas. Aunque está muy ilusionada por su inminente regreso, Elvira ha expres
Fuente:http:levante-emv.com
Científicos de la Universidad Carlos III de Madrid han descubierto un nuevo método que permite medir las radiaciones de los radares de los aeropuertos sobre las personas.
Según Bernardo Delicado, investigador del departamento de Tecnología de la universidad, el método que se ha utilizado hasta ahora proporciona resultados ‘incorrectos’.
La metodología antigua se basa en la medición de la energía dentro de un rango de frecuencias mediante un sensor, que es el mismo que se usa para medir las estaciones base de telefonía móvil.
El nuevo parte de los resultados proporcionados por ese sensor y los corrige en un laboratorio con una ‘cámara anecoica’.
La ‘cámara anecoica’ es un recinto que absorbe toda la energía que incide sobre sus paredes, por lo que proporciona precisión en las mediciones acústicas y electromagnéticas y permite simular las condiciones del espacio libre.
Juan Vázquez, otro de los científicos que han trabajado en el proyecto, ha explicado a Efe que los aparatos actuales ‘no están diseñados específicamente para medir los efectos sobre la salud humana’.
El investigador asegura que es ‘como si yo fabrico un amplificador para que lo usen los Rolling Stones, pero no mido si puedo dejar sordo a alguien que va a verles tocar’.
El nuevo método se podría aplicar a trabajadores de mantenimiento de radares en los aeropuertos, según Vázquez.
La metodología se ha desarrollado para estudiar los efectos del radar de varios aviones del consorcio aeroespacial europeo EADS sobre sus trabajadores de mantenimiento y se ha llegado a la conclusión de que se debe guardar una determinada distancia de seguridad.
Los investigadores creen que se debería cambiar la normativa europea que regula la medida de los efectos de radiación no ionizante sobre las personas, porque es ‘ambigua’.
Delicado, por su parte, trabaja actualmente en una tesis que explica el nuevo método, la contaminación electromagnética que hay en el aire (los microondas, móviles, radios y televisores) y sus efectos sobre los seres humanos.







