Así lo ha manifestado el presidente de la Sociedad Española del Dolor, el doctor Alberto Camba, en el marco de la VIII Reunión de Expertos sobre “Farmacoterapia para el control del dolor: pautas de uso”, celebrada en Salamanca


Salamanca (2-10-08).- Los fármacos para el dolor no se usan bien. Así lo ha manifestado el profesor Clemente Muriel, director de la Cátedra Extraordinaria del Dolor Fundación Grünenthal, de la Universidad de Salamanca, con motivo de la presentación de la VIII Reunión de Expertos sobre “Farmacoterapia para el control del dolor: pautas de uso”.

Los expertos reunidos en Salamanca van a elaborar un documento con una serie de pautas de uso para este tipo de medicamentos, que muchas veces se utilizan, según el profesor Muriel, “en problemas para los que no están indicados, se sustituyen por otros igual de eficaces pero con más efectos secundarios o se administran en intervalos de tiempo mayores que los de su vida media”. Además, en la mayoría de estos casos no se logra mitigar el dolor.

Todo esto se contrapone al hecho de que en España se dispone de un excelente arsenal terapéutico contra el dolor, “actualmente hay muchos y muy buenos fármacos, y muy pocos de los que puedan aparecer aportarían grandes innovaciones”, según Muriel.

Por su parte, el doctor Alberto Camba, presidente de la Sociedad Española del Dolor (SED), entidad que participa en este evento, ha señalado que “el mal uso de los medicamentos contra el dolor se debe fundamentalmente a la falta de información que padecen los profesionales que los utilizan”. Y ha añadido que el dolor crónico “debe empezar a ser considerado una enfermedad y, como tal, hay que tratarlo”, para ello, “este problema requiere mayor atención por parte de las autoridades sanitarias”.

Según datos aportados en la quinta edición de esta reunión, un once por ciento de la población española padece dolor crónico y, en muchos casos, se tarda una media de cuatro a cinco años hasta que se acude a una unidad especializada.

Además de ser necesario un mejor conocimiento del manejo de analgésicos de acción central, “faltan unidades de dolor completas en hospitales importantes, además de un enfoque multidisciplinar en el abordaje de este problema”, destaca Esteban Martínez, coordinador de actividades de la Fundación Grünenthal. “Es de esperar que temas tan apasionantes como la genética, a los que nuestra fundación está dedicando importantes recursos, permitan eliminar mejor el dolor”.

FUENTE: azprensa.com

Los investigadores de la Clínica Mayo y sus colegas han desarrollado un nuevo sensor inalámbrico de estimulación cerebral profunda que puede monitorizar los niveles de las sustancias químicas cerebrales (adrenalina, acetil colina,noradrenalina, dopamina, gaba, glicina, glútamico,aspártico, serotonina, histamina, sustancia P, sustancias peptídicas liberadas por el hipotálamo, peptidos opíaceos los aislados del intestino y cerebro colecistocinina, gastrina y neuropeptido Y)..

Kendall H. Lee
Principal Investigador

El sensor inalámbrico instantáneo de concentración de neurotransmisores (en inglés WINCS) se implanta quirúrgicamente en el cerebro para ofrecer medidas en tiempo real de sustancias químicas como la dopamina, el glutamato y la serotonina.

Monitorizar los niveles de estas sustancias químicas puede ayudar a los neurocirujanos a determinar la mejor colocación de los electrodos de estimulación durante la estimulación cerebral profunda (ECP) y mejorar los resultados de los pacientes, afirmaron los investigadores.

En la ECP, se usan señales eléctricas suaves para reorganizar la actividad eléctrica y química del cerebro, para tratar síntomas de diversas afecciones que afectan el cerebro, como el parkinsonismo, la epilepsia, la depresión, el dolor crónico y los temblores.

“Las implicaciones futuras potenciales (de WINCS) son inmensas)”, afirmó el Dr. Kendall Lee, neurocirujano y director del Laboratorio de ingeniería neural de la Clínica Mayo. “WINCS podría formar parte de un dispositivo de estimulación cerebral profunda inteligente que pueda regular los sistemas de los neurotransmisores en el cerebro para tratar mejor enfermedades como el parkinsonismo, la depresión, el dolor crónico y otras”.

Los detalles sobre el sensor serán presentados el viernes en la reunión de la American Academy of Neurological Surgery en Sedona, Arizona.

Publicaciones del Investigador principal:

Lee KH, Kristic K, van Hoff R, Hitti FL, Blaha C, Harris B, Roberts DW, Leiter JC.
High-frequency stimulation of the subthalamic nucleus increases glutamate in the subthalamic nucleus of rats as demonstrated by in vivo enzyme-linked glutamate sensor.
Brain Res. 2007 Aug 8;1162:121-9. Epub 2007 Jun 21.

Lee KH, Lin JS, Pallatroni HF, Ball PA.
An unusual case of penetrating injury to the spine resulting in cauda equina syndrome: case presentation and a review of the literature.
Spine. 2007 Apr 20;32(9):E290-3. Review.

Lee KH, Blaha CD, Harris BT, Cooper S, Hitti FL, Leiter JC, Roberts DW, Kim U.
Dopamine efflux in the rat striatum evoked by electrical stimulation of the subthalamic nucleus: potential mechanism of action in Parkinson’s disease.
Eur J Neurosci. 2006 Feb;23(4):1005-14.

Lee KH, Lukovits T, Friedman JA.
“Triple-H” therapy for cerebral vasospasm following subarachnoid hemorrhage.
Neurocrit Care. 2006;4(1):68-76. Review.
PMID: 16498198 [PubMed - indexed for MEDLINE]

Lee KH, Hitti FL, Shalinsky MH, Kim U, Leiter JC, Roberts DW.
Abolition of spindle oscillations and 3-Hz absence seizurelike activity in the thalamus by using high-frequency stimulation: potential mechanism of action.
J Neurosurg. 2005 Sep;103(3):538-45.

Lee KH, Chang SY, Roberts DW, Kim U.
Neurotransmitter release from high-frequency stimulation of the subthalamic nucleus.
J Neurosurg. 2004 Sep;101(3):511-7.

Lee KH, Broberger C, Kim U, McCormick DA.
Histamine modulates thalamocortical activity by activating a chloride conductance in ferret perigeniculate neurons.
Proc Natl Acad Sci U S A. 2004 Apr 27;101(17):6716-21. Epub 2004 Apr 19.

Lee KH, Roberts DW, Kim U.
Effect of high-frequency stimulation of the subthalamic nucleus on subthalamic neurons: an intracellular study.
Stereotact Funct Neurosurg. 2003;80(1-4):32-6.

En la actualidad, sólo podemos registrar, pero no podemos hacer esto en tiempo real, ya que los equipos son muy voluminosos.

En el futuro, se podrá también intervenir selectivamente, tanto en tiempo como en espacio. Además, seremos capaces de estimular sólo cuando sea necesario, y que sólo afectará a pequeñas regiones del cerebro.

 

FUENTE: Neurocirugia.com

admin el 17 Junio 2008
Especialistas advierten que el abuso de analgésicos y calmantes empeora el dolor de cabeza y tiene efectos adversos. Los más utilizados son los medicamentos de acción rápida como la aspirina, el paracetamol, la dipirona y los antiinflamatorios no esteroides, conocidos por su abreviatura “Aines

La mayoría de la gente ignora que el dolor de cabeza se hace crónico y se incrementa en intensidad por abuso de analgésicos y por mala indicación médica. Al contrario, muchas personas subestiman el malestar, piensan que no es motivo para hacer una consulta con un especialista y se las arreglan con lo que encuentran a mano.
Además, el dolor de cabeza crónico en sí mismo “es poco conocido y, en consecuencia, mal tratado”, asevera el neurólogo Nelson Barrientos Uribe, profesor de la Universidad de Santiago de Chile y jefe de Neurología del Hospital Dipreca.
El especialista, quien disertó sobre el mal de cabeza en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, señala que tanto en Chile como en la Argentina y otros países latinoamericanos “no hay política de control sobre el consumo de analgésicos y la gente los ingiere como si fueran un dulce”.
Lo, conocidos por su abreviatura: Aines son los más utilizados. Barrientos Uribe remarca que el popular comprimido color rojo y cuyo nombre alude a la migraña “es malo”. El abuso de estos analgésicos no sólo cronifica el dolor de cabeza, sino que tiene importantes efectos secundarios. El neurólogo menciona, como ejemplo, que “la aspirina mal utilizada puede producir hemorragias porque disminuyen las plaquetas”.
Intensidad en aumento. La cefalea crónica por automedicación es un proceso en el que el dolor se va haciendo recurrente y es cada vez peor.
Los especialistas consideran que el problema es crónico cuando el dolor se da 15 o más días al mes y la situación se mantiene durante tres meses. A esto se suma que “cuando los médicos no saben cómo tratar este mal, suelen recomendar que se tome una dosis más, pero el paciente ya está consumiendo uno o dos analgésicos diarios”, advierte Barrientos Uribe. Otro factor negativo que señala el especialista es que “el prospecto de los analgésicos no dice que no se pueden tomar más de 15 días”.
Sin embargo, el neurólogo chileno, junto con Federico Buonanotte, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, subraya que “el dolor de cabeza crónico se puede modificar en su frecuencia consultando con alguien que sepa” y que “se trata de desintoxicar al paciente y empezar de nuevo”.
Otro aspecto poco conocido sobre las migrañas es que no hay que esperar demasiado para tomar un analgésico, porque el sistema nervioso se hiperactiva. “El mejor momento es tratarla al inicio”, dice Barrientos Uribe. Resalta que “es un problema muy frecuente y con un gran deterioro de la calidad de vida”.

Fuente: La voz

NUEVA YORK (Reuters Health) - Las adultas mayores que no obtienen el nivel adecuado de vitamina D por día corren riesgo de sufrir dolor de espalda, según demostró un nuevo estudio.

“Dado que el bajo nivel de vitamina D es bastante prevalente entre los adultos mayores y que el dolor crónico sin tratar afecta el funcionamiento normal, estos resultados indican que hay que preguntarles a los pacientes sobre el dolor y que hay que identificar la deficiencia de vitamina D en las adultas mayores con dolor de espalda”, escribió el equipo.

Los investigadores fueron dirigidos por el doctor Gregory E. Hicks, de la University of Delaware, en Estados Unidos.

La deficiencia de vitamina D en los adultos mayores está relacionada con distintos problemas de salud, como el aumento del riesgo de fracturas, señaló el equipo en Journal of the American Geriatrics Society.

La falta de esta vitamina podría también, en teoría, generar dolor musculoesquelético, aunque los estudios sobre deficiencia de vitamina D y síndromes de dolor arrojaron distintos resultados.

Para investigar esa relación, los autores analizaron los niveles de vitamina D en sangre de 958 personas mayores de 65 años. El 58 por ciento de las mujeres y el 27 por ciento de los hombres en el estudio sintieron por lo menos dolor moderado en una o más áreas del cuerpo.

En los hombres no se observó una relación entre los niveles de vitamina D y el dolor.

Por otro lado, las mujeres con deficiencia de vitamina D eran casi dos veces más propensas a sufrir dolor de espalda moderado o grave, pero el nivel de vitamina D no tenía relación con el dolor en otras partes del cuerpo.

Los efectos de la vitamina D específicos del género y la espalda identificados en el estudio se debería, quizás, a que la falta de vitamina D causa osteomalacia, o ablandamiento óseo, que es más frecuente en las mujeres y suele manifestarse con dolor de espalda baja, explicó el equipo.

Pero antes de recomendar de manera generalizada el uso de suplementos de vitamina D para tratar el dolor de espalda, el equipo opina que se necesitan ensayos controlados y al azar para determinar si es útil el uso de esos compuestos.

FUENTE: Journal of the American Geriatrics Society, mayo del 2008

Nutricionista de la U. Andrés Bello, Fanny Flores, explica que algunos productos como chocolate, vino tinto, quesos, plátano, cecinas, nueces e incluso la comida china, podrían desencadenar una respuesta anormal tanto en niños como en adultos, caracterizada por el dolor de cabeza.
La cefalea o dolor de cabeza es un síntoma bastante frecuente en la población. Muchas veces no se le da importancia y, habitualmente, se recurre a un analgésico para calmar la sintomatología sin profundizar en las razones que lo provocan.

Especialistas en nutrición apuntan a que algunos de estos desagradables dolores de cabeza tendrían su origen en la dieta.

“Existen alimentos que desencadenarían una respuesta anormal, tanto en niños como en adultos, caracterizada por el dolor de cabeza. Entre ellos se encuentran el chocolate, algunos quesos (Cammembert, Chedar, Parmesano y Roquefort), el plátano, algunos alimentos envasados o en escabeche (en vinagre o en salmuera), cecinas y paté, el glutamato de sodio presente en aditivos culinarios (comida china), nueces, mantequilla de maní, ciruelas secas, pasas y la cafeína, que paradójicamente es usada para el alivio de esta sintomatología”, explica la nutricionista Fanny Flores, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.

“Es importante destacar que estos alimentos no necesariamente deben suprimirse en la dieta de un paciente que sufre de cefalea, sino que se debe reconocer en cada caso cuál o cuáles son los alimentos que la gatillan”, agrega la especialista.

Existen otras causas asociadas a la alimentación que ocasionarían problemas, según la nutricionista de la U. Andrés Bello. “Se trata de las transgresiones alimentarias, representadas por la ingesta comidas copiosas que frecuentemente van acompañadas de una ingesta elevada de bebidas alcohólicas. En este caso, el vino tinto es un elemento que se reconoce como desencadenante de dolores de cabeza”, expresa la nutricionista.

Otras causas alimentarias

La docente de la U. Andrés Bello enumera otras causas alimentarias que podrían generar dolores de cabeza o cefaleas.

1.- Algunos problemas digestivos, como la gastritis, provocados por el consumo de comidas muy irritantes debido a la presencia de altas cantidades de condimentos y/o frituras.

2.- Alteraciones del tránsito intestinal, específicamente el estreñimiento crónico, que en la gran mayoría de las personas se debe a la baja ingesta de agua y fibra.

3.- Bajos niveles de glucosa sanguínea (hipoglicemia), provocados por una alimentación desordenada, con un número insuficiente de comidas diarias.

4-.- Deficiencias de alguna vitamina (específicamente niacina, vitamina del complejo B) que responderían a una alimentación poco variada e insuficiente durante un prolongado tiempo.

Recomendaciones

La nutricionista Fanny Flores proporciona algunos consejos para evitar esos molestos síntomas. “Debemos preocuparnos por tener una alimentación saludable, con un número adecuado de comidas en el día. Consumir un buen desayuno que contenga algún lácteo, cereales y fruta. Si el horario entre comidas supera las cuatro horas, preocuparnos de consumir alguna colación, como yogurt o fruta. También hay que consumir bastante agua (no café, ni bebidas cola o con colorantes)”, comenta.

Además, la especialista agrega: “Tenemos que incluir suficiente cantidad de verduras y frutas en el día para prevenir el estreñimiento y realizar un registro de los alimentos consumidos cuando se ha sufrido dolor de cabeza para detectar alguna asociación con su alimentación, esto podría ser de gran ayuda en la prevención y el tratamiento de la cefalea”.

Fuente :La Segunda Internet

Erradicar completamente las infecciones nosocomiales es una tarea casi imposible; por eso, hay que intentar implantar las medidas preventivas adecuadas para que se reduzca su número. Dos estudios ponen de manifiesto que el consumo de fármacos eleva el riesgo.
Pilar Laguna. Murcia 19/05/2008
La toma continuada de determinados medicamentos, con especial incidencia de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), está elevando los factores intrínsecos de riesgo de infección nosocomial, según las conclusiones de dos estudios llevados a cabo en el Hospital Santiago Apóstol, de Vitoria, por el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad del País Vasco.

Dirigidas por el profesor de la Facultad de Farmacia Luis Carlos Abecía, las investigaciones se dirigían a encontrar nuevos factores de riesgo intrínsecos y extrínsecos de infección nosocomial, analizando el papel del consumo crónico de fármacos. Durante su intervención en las IX Jornadas Nacionales de Medicina Preventiva organizadas por Francisco Botía, jefe de Medicina Preventiva en el Hospital de La Arrixaca, de Murcia, Abecía ha subrayado que la eliminación total de este tipo de infecciones es imposible, pero sí hay que extremar su vigilancia y control en todos los centros sanitarios, entre otros motivos porque es un parámetro de medición de la calidad hospitalaria.

Primero se llevó a cabo un estudio epidemiológico, analítico y prospectivo en los 378 pacientes operados en cirugía digestiva, cuyo diseño está basado en el programa INOZ desarrollado por el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza para la vigilancia epidemiológica de estas infecciones. Junto a los factores de riesgo intrínsecos (diabetes, inmunodepresión, insuficiencia renal) y extrínsecos (sonda urinaria, estancia en UCI, catéter central), se han analizado de forma novedosa variables relacionadas con los tratamientos farmacológicos crónicos. La medida instaurada fue que el enfermo hubiera estado consumiendo determinados medicamentos de forma continuada durante al menos un mes antes de la intervención quirúrgica. “Consideramos que era el tiempo necesario para que los medicamentos ejerzan una influencia en el organismo”.

Grupos estudiados
Los fármacos elegidos se distribuyeron en distintos grupos, tales como analgésicos, AINE, corticoides, anticoagulantes, antiulcerosos, antianémicos, antiasmáticos, ansiolíticos, antidepresivos e inmunosupresores.

“Los resultados de las variables tradicionales intrínsecas y extrínsecas han sido similares a los de millares de publicaciones sobre riesgos de infección nosocomial, al igual que los datos de las intervenciones quirúrgicas; pero sí hemos podido constatar que cuanto más tratamientos crónicos en los pacientes operados, mayor es el riesgo de infección nosocomial, especialmente para los tratados con AINE, corticoides, anticoagulantes, ansiolíticos e inmunosupresores”.

Ante estos resultados se aplicó un modelo de regresión logística ajustado para determinar qué factores intervenían realmente en la aparición de la infección, distinguiendo los intrínsecos, extrínsecos y los tratamientos. En este último apartado se mantuvieron los ansiolíticos, los anticoagulantes, los AINE y los inmunosupresores.

Así se decidió hacer un modelo de regresión logística global, en el que se vio que se mantenía una incidencia relevante de analgésicos, antiasmáticos y AINE.

Al sugerir estos datos que ciertos tratamientos crónicos pueden considerarse como factor de riesgo de las infecciones nosocomiales, el grupo de investigación inició un estudio epidemiológico analítico de casos y controles emparejados por sexo, edad y procedimiento quirúrgico. Esta vez incluyeron a pacientes de traumatología y cirugía vascular junto a los de cirugía digestiva, hasta un total de 358 personas, de las que la mitad tenían infección nosocomial.

En el análisis de variantes destacaron la diabetes, la insuficiencia renal y la HTA. Y en el modelo de regresión logística total, los riesgos que aparecen son: diabetes, nutrición parenteral, AINE, anticoagulantes y catéter central de inserción periférica.

“Estos datos sugieren que tomar los fármacos mencionados de forma crónica aumenta el riesgo de contraer una infección en el hospital”.

Hasta hace relativamente poco tiempo, los médicos tendían a ver el dolor como algo secundario frente a la enfermedad. Pero en los últimos años esta manifestación del cuerpo ha ganado importancia, a medida que los galenos fueron advirtiendo que muchos pacientes no mejoraban y tenían una mala calidad de vida a causa del dolor.

Hoy los médicos distinguen entre diversos tipos de dolor, desde el dolor agudo, localizado, causado por un traumatismo, al que llaman dolor nociceptivo o inflamatorio, hasta el dolor crónico y difuso como el que produce la condición llamada fibromialgia, pasando por las diversas manifestaciones de dolor neuropático.

Alrededor de 250 expertos en el tema se reunieron recientemente en Cancún, en el Segundo Foro Latinoamericano de Dolor, para compartir avances en la comprensión de algo que tarde o temprano afecta a todos.

“Aunque el dolor existe desde que la humanidad existe, en las últimas dos décadas hemos avanzado más que en ningún otro momento en la historia en su comprensión”, dijo Argelia Lara Solares, de la Unidad de Dolor y Medicina Paliativa del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

“Antes lo importante era la enfermedad; el dolor lo dejábamos en segundo o tercer lugar. No lo habíamos evaluado nunca con seriedad hasta que nos empezamos a dar cuenta de que teníamos enormes fracasos terapéuticos, que había ciertos grupos de pacientes que no mejoraban en absoluto”, dijo la especialista en dolor.

Eva Kosek, del Centro de la Espina Dorsal de Estocolmo, Suecia, dijo que la noción tradicional ve al dolor como una señal de alerta que se genera como resultado de daño en un tejido.

“Si uno se rompe la rodilla, hay dolor en ella porque llegan señales de dolor desde la rodilla hasta el sistema nervioso. Esta es la idea normal del dolor, cierta para el dolor agudo; pero se ha mostrado que en el dolor crónico y en el neuropático, el problema es que el sistema nervioso central cambia el modo en que se procesan las señales de dolor”, dijo Kosek.

Lara Solares comentó que el dolor agudo tiene una función de alerta; obedece a un mecanismo defensivo. Pero el dolor crónico no sirve a una función: “Puedo estar semanas, meses, años, con un dolor —ya sea artrítico, neuropático, oncológico por un cáncer— y ya a mí no me sirve para nada: yo ya sé que estoy enfermo. El dolor pierde su función de aviso, y entonces se convierte en un drama para el paciente que lo sufre”.

Anthony Dickerson, profesor de neurofarmacología en el University College, Londres, dividió a los dolores en tres tipos generales: el agudo, el convencional, es el llamado nociceptivo. “Pero creo que una mejor palabra sería dolor inflamatorio. Es aquel en el que se hace un daño al cuerpo: la piel, el hueso, una articulación, pero también la osteoartritis”.

Cuando el daño ocurre en los nervios del cuerpo se tiene dolor neuropático, con problemas adicionales porque este dolor causa adormecimiento, pérdida de sensación pero también sensaciones dolorosas anormales.

“Luego tenemos un dolor menos comprendido, que es la fibromialgia, en la que hay un dolor generalizado en todo el cuerpo”, dijo.

Manuel Martínez Lavín, director del Departamento de Reumatología en el Instituto Nacional de Cardiología, explicó que la fibromialgia “es un síndrome doloroso generalizado. Afecta sobre todo a mujeres y a estas mujeres les duele todo el cuerpo; les duele mucho y de manera constante, y este dolor se acompaña de un cansancio profundo que no mejora con el reposo. Tienen un sueño que no es reparador, calambres, adormecimiento de brazos y piernas, y puede haber todavía otros síntomas”.

En los pacientes afectados por fibromialgia, hay una sensibilidad exagerada al tacto. El doctor Martínez Lavín dijo que los pacientes estiman dolorosos estímulos que normalmente no deben producir dolor, al punto que pueden sufrir con un abrazo o un apretón en el brazo. El doctor Dickerson dijo que en algunos casos los pacientes sienten dolorosa la brisa.

Por fortuna, coincidieron los médicos, parte del progreso reciente estriba en que con la mejor comprensión de los procesos detrás de los distintos tipos de dolor han llegado tratamientos apropiados para administrarlo.

Martínez Lavín recalcó la importancia de que los tratamientos sean holistas o totales, incluyendo a la familia. Lara Solares dijo que dado el conocimiento actual, lo fundamental es dar a los pacientes buen desempeño funcional y mejor calidad de vida.

Fuente:Milenio.com

Las personas que sufren migraña tienen más posibilidades de sufrir sensibilidad cutánea extrema y dolor dermatológico. Los afectados con este tipo de problemas podrían necesitar una terapia más agresiva.
Redacción 22/04/2008
Las personas afectadas de migraña son más proclives a desarrollar sensibilidad cutánea exacerbada y procesos de dolor tras situaciones rutinarias como peinarse o llevar pendientes. Así lo señala un estudio que publica en el último número de Neurology investigadores de la Escuela Albert Einstein, de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos).

El equipo de Marcelo E. Bigal, neurólogo del citado centro, ha trabajado sobre más de 16.500 personas con dolores de cabeza para tratar de averiguar el origen de su problema. Más de 11.000 sufrían migrañas, cerca de 1.500 posibles migrañas y más de 3.000 de otro tipo de dolores de cabeza.

Padecer alodinia
El 68 por ciento de los afectados de migraña crónica y el 63 por ciento de quienes presentaban migrañas episódicas sufrían alodinia, nombre que recibe la sensibilidad dermatológica exagerada.

Con respecto a quienes padecían posible migraña (los síntomas que los investigadores detectaron en algunos de los participantes no eran definitivos para hacer un diagnóstico cien por cien fiable), el 42 por ciento sufrieron este dolor cutáneo, en comparación con el 37 por ciento de quienes sufrían simples dolores de cabeza.

Bigal ha señalado que actividades cotidianas como cambiarse de ropa y tocar a otras personas pueden ser complicadas de realizar para quienes sufren este efecto secundario de la migraña. Además, experimentar este tipo de problemas puede ser un factor de riesgo para desarrollar migrañas más recurrentes.

El estudio también señala que las personas que padecen alodinia quizá deban ser tratadas de la migraña de forma más intensa de lo normal para prevenir esta posible progresión de la enfermedad.

La investigación también ha determinado que este tipo de dolor cutáneo es más común en mujeres con migraña y en afectados de este problema con obesidad o que hayan sufrido trastornos depresivos.

(Neurology; 2008; 70: 1525).

admin el 20 Abril 2008

Este artículo está extraído de VIVR MEJOR

El dolor es el tema de salud que más preocupa a los españoles, especialmente cuando el dolor se cronifica, que no cede. Muchos pacientes pasan de un especialista a otro sin obtener solución y sienten una gran angustia.En la actualidad, 2008, más de cuatro millones y medio de españoles (el 12% de los adultos) padece dolor crónico, lo que se traduce también en un alto consumo de analgésicos o antiinflamatorios.

Los médicos intentan tipificar esa sensación desagradable que perturba la vida de los pacientes en función del tiempo que dura; si dura más de 3 meses hablamos de dolor crónico y si es menos, habitualmente menos de un mes, hablamos de dolor agudo.

Cuando un paciente tiene dolor, mientras no se demuestre lo contrario, hay que creerlo. Otra cosa es poder cuantificar cúanto dolor tiene; normalmente los médicos en las consultas utilizan la entrevista clínica para intentar valorar qué grado de dolor tiene. Se pueden utilizar escalas que van desde el dolor soportable al insoportable e insufrible o se utiliza la escala analógica visual, que consiste en decirle al paciente que se imagine la situación de no tener dolor con una nota de 0 y el dolor más insoportable con una nota de 10 y que diga ,en ese momento, que nota le pondría al dolor que está viviendo en ese momento. Un paciente que tenga un dolor de 7 tiene un dolor intenso.

El umbral del dolor es variable, depende de muchos factores, si ya tiene antecedentes en otro tipo de dolores, en función del sexo, de la cultura familiar que se ha criado (si se acostumbra a vivir el dolor en la familia, se soporta mejor); el dolor es una vivencia y en ella se siente una estructura del cuerpo alterada y se vive si esa estructura está o no alterada y eso genera una serie de comportamientos e ideas dentro del pensamiento de la persona que es difícil de tipificar.

El 20 % de los casos que atienden los médicos de atención primaria son motivados por un cuadro de dolor crónico, si pensamos que en España 1 de cada 10 personas tiene un cuadro de dolor crónico de diferente origen muchas veces identificar la causa es difícil y aunque se haya identificado, no se halla una causa para ello. Lo que muchas veces se prolonga en el tiempo es el manejo del dolor en si mismo y, si bien muchas veces no se puede eliminar la causa, si se puede controlar el dolor.

Hay 3 tipos de dolor crónico; uno que seria el somático originado en alteraciones del músculo o hueso y allí entran la artrosis, las fracturas, los esguinces, la fibromialgia. Luego existe el dolor neuropático, el órgano que está alterado es el propio transmisor de la sensación de dolor, aquí entran los dolores derivados de las neuropatías como la diabetes, después del herpes zóster y muchas neuropatías derivadas de la toma de medicamentos tóxicos. Existe también un dolor mixto como las neuropatías y las lumbalgías mixtas, como las causas de la hernia discal.

El manejo del dolor crónico no es solamente con medicamentos, es un tratamiento en el que deben utilizarse todas las herramientas posibles al alcance, tanto del paciente como del médico. Se debe aprender a afrontar el dolor, las pautas de entender como soportarlo o aprender a manejarlo,hay que utilizar todos los medios físicos como el frio, el calor o la electroterapia y luego existe un gran arsenal terapéutico como son los fármacos como los analgésicos, sustancias cuyo efecto farmacológico principal es aliviar el dolor, los antiinflamatorios que tienen un componente añadido que además de quitar el dolor sirven para bajar la inflamación; también existen potentes antidolor como los opiáceos y un grupo de fármacos llamados coadyuvantes que acompañan a estos anterios como los antidepresivos, antiepilépticos o moduladores de la transmisión del dolor y que sirven muchas veces para controlar el dolor mixto que mezcla somático con el neuropático y con una percepción crónica del mismo.

Estos medicamentos suelen generar cierta adicción o cierta tolerancia a las dosis; se abusa mucho de los antiinflamatorios cuando se debería recurrir más a los analgésicos, se tiene miedo a los opiáceos cuando son medicamentos muy adecuados para los dolores de fuerte intensidad. Los antidepresivos tomados en este contexto no generan adicción.

El Doctor Francisco Vargas, médico de familia, nos contesta a las preguntas que le formulamos acerca del dolor crónico de forma clara y extensa. Las preguntas y respuestas las pueden encontrar en el podcast a continuación de estas líneas:

Quizá en primera instancia conviene diferenciar los tipos de dolor que existen: ¿Dolor crónico y dolor agudo sería la clasificación más general?

El umbral de este dolor es muy subjetivo. Cada persona lo vive de diferente forma. Cuentan que la mujer, por ejemplo, soporta mejor el dolor que el varón.
¿Hay forma de medir este dolor que le expone cada pacientes en sus consultar, de la manera más objetiva posible?

Una investigación realizada entre más de 500 pacientes con lumbalgia tratados en Unidades del Dolor españolas ilustra una de las causas del problema en nuestro país. Habían tardado unos 3,6 años en recibir tratamiento especializado en estos departamentos, pasando por múltiples especialidades. ¿Como se vive esta realidad desde los centros de asistencia primaria? ¿Cómo podemos mejorar estas cifras?

¿Cuáles son los problemas o enfermedades más frecuentes que expresan este dolor crónico?

¿Existe una escala de Dolor que permite ser más preciso en la prescripción de medicamentos para aliviar y tratar ese dolor?

¿Y qué medicamentos o sustancias activas dispensan (básicamente medicamentos genéricos) para tratar eficazmente este dolor crónico que le refiere el paciente?

En ocasiones, se hace recomendable el uso de opiodies en el tratamiento del dolor crónico. El paciente cree que pueden crear dependencia: ¿Habría que desmitificar el uso de estos medicamentos?

¿Se puede ya considerar el dolor crónico como una entidad propia, como una enfermedad, que además no puede pasarse por alto?
Hay personas que se sientan muy incomprendidas en este problema

Clicar el enlace para escuchar la entrevista que se realiza al Doctor Francisco Vargas

Reproducir Doctor Francisco Vargas, médico de familia (8:55 minutos)

México (Notimex).- Investigadores de la UNAM y del Cinvestav descubrieron la región y el mecanismo responsables de que ciertos receptores especializados, denominado como el TRPV1, se activen ante ciertos estímulos dolorosos.

Además, los científicos del Instituto de Fisiología Celular (IFC) y de la Facultad de Medicina (FM) de la máxima casa de estudios por primera vez demostraron la participación del mismo receptor en el dolor inducido por elementos irritantes.

Los expertos, también del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), indicaron que la sensación de dolor puede percibirse en cualquier parte del cuerpo gracias a esos receptores llamados TRP (Transient Receptor Potential), presentes en las células.

León Islas, de la FM, señaló que el dolor no es un estímulo físico per se, sino una “construcción” del cerebro, órgano que interpreta algunos estímulos o daños en el cuerpo que por ser intensos se convierten en dolorosos.

Se trata de un mecanismo para saber que algo anda mal en el cuerpo. En el mundo existen pequeñas poblaciones que tienen mutaciones de algunos genes que les impide sentir dolor, de manera que pueden cortarse o herirse y no advertirlo, precisó Tamara Rosenbaum, del IFC.

El dolor permite saber, por ejemplo, que un objeto está caliente y si se toca puede provocar una quemadura.

Este tipo de estímulo, pre-doloroso protege, pero también existe el crónico, patológico o constante, explicaron los especialistas.

Los TRP son canales de las membranas de las células que se abren y responden ante ciertos estímulos ambientales, como sustancias que causan dolor debido a procesos inflamatorios que ocurren en situaciones de isquemia o mal cardiaco, por sustancias químicas nocivas e irritantes o por temperaturas extremas.

En términos simples se pueden comparar con un diafragma que se abre y deja pasar iones, lo que ocasiona que la membrana de las células modifique su potencial eléctrico y produzca una señal que llega al cerebro avisando que hay un daño”, puntualizaron.

Indicaron que hasta hace poco menos de 10 años se sabía que había ciertas terminales nerviosas llamadas nociceptoras, encargadas de detectar el dolor, pero no se conocía el mecanismo molecular por el cual se percibe esa sensación.

Fue hasta que se clonaron los canales TRP como se conoció que ellos son los responsables de detectar temperaturas extremas y otros estímulos químicos, dijo Rosenbaum.

Fuente:El Provenir.com